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28 DE FEBRERO DE 2003
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VENEZUELA:
NUEVO PLAN, EL TERRORISMO COLOMBIA:
HIPOTESIS DE CONFLICTO DEL CAPITALISMO
NUEVO
PLAN PARA VENEZUELA: EL TERRORISMO Los
ultimos atentados contras las misiones diplomaticas de Colombia y España en
Caracas plantean el inicio de un nuevo plan de la oposicion venezolana para
derrocar a Chávez: el terrorismo. (Fabiana
Arencibia-Red Eco) Caracas - En la madrugada del martes 25 de febrero, dos
explosiones causaron grandes daños materiales en las sedes del consulado
colombiano y en la embajada española. En un comunicado de prensa, el
Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela manifestó su mas enérgico y
categórico repudio por los atentados. Por
su parte la Coordinadora Simón Bolívar, que desde hace 9 años realiza
trabajos culturales, vecinales y deportivos, desmiente cualquier tipo de
vinculación con lo hechos ocurridos. “Nos
sorprende que se quiera vincular a nuestra organización con hechos como éste
y pensamos que solo puede ser el resultado de mentes perversas que quieren
perjudicar a los movimientos sociales organizados, quienes han sido tomados en
cuenta por primera vez en la historia venezolana para participar en un nuevo
proyecto de país”, expresa. Por
otro lado las Fuerzas Bolivarianas de Liberación, a las que se pretendió
involucrar en los atentados con panfletos apócrifos, condenan categóricamente
los hechos y niegan su participación en los mismos. “Apoyamos decididamente
el proceso Revolucionario Bolivariano; creemos en la paz y nos pronunciamos
pro una salida en el contexto de la Constitución Nacional”, afirman. El
congresista colombiano Gustavo Petro, ex integrante del M19, opina sobre la
responsabilidad de la policía del distrito de Chacaó, donde se encuentran
situadas la embajada española y el consulado colombiano. Esa es una zona de
barrios exclusivos en Caracas donde la policía es de total confianza a la
oposición política contra Chávez. "Estos barrios son controlados política-,
social y militarmente por la oposición venezolana. La policía que ahí
cuida, protege y ejerce función de seguridad, como a los grupos de ciudadanos
armados, todos pertenecen a la oposición venezolana. ¿Por que en estos
sitios, controlados por la oposición, se producen estos atentados? Es una
pregunta que hay que hacer al alcalde de Chacaó, por que él es el primer
responsable por la seguridad en su zona." Buscando
antecedentes a los hechos ocurridos podemos
encontrar los asesinatos de dirigentes campesinos en la frontera por parte de
grupos paramilitares, los explosivos colocados en el canal de televisión
Globovisión, las muertes en la plaza Francia, el estallido de una granada en
las cercanías de la avenida Bolívar durante el acto de gobierno del 23 de
enero, las agresiones sobre la sede diplomática de Cuba durante le fallido
golpe del 11 de abril del año pasado y a las de Argelia y Brasil cuando ambos
países comprometieron su ayuda con combustible durante el paro patronal. En
el acto realizado en Caracas el 17 de enero pasado, cuando llegó la
“Caravana colombiana de Solidaridad con la Revolución Bolivariana”,
Jacobo Torres, representante de la Fuerzas Bolivarianas de Trabajadores (FTB)
dijo que ante el fracaso del paro opositor, “las fuerzas populares pueden
esperar ahora una nueva forma de lucha por parte de la oposición: el
terrorismo.” Se
ha iniciado en Venezuela una nueva escalada del plan destinada a crear la
confusión, el terror y la incertidumbre para justificar una intervención
extranjera y atentar contra altos funcionarios del gobierno, dirigentes
populares y contra le mismo Hugo Chávez. En este marco siguen operando los
medios de comunicación privados, a través de los cuales se ha desatado una
guerra psicológica incitando al odio y a la violencia. En
su programa “Aló Presidente” del pasado domingo, Chávez acusó a los
gobiernos de EEUU, Colombia y España de intromisión en los asuntos internos
de Venezuela. En respuesta, EEUU acusó al presidente venezolano de usar una
retórica “inflamatoria” que podría contribuir a la violencia en
Venezuela. Ya la semana pasada el Departamento de Estado norteamericano había
lamentado el arresto del presidente de la central empresarial Fedecámaras,
Carlos Fernández, desconociendo que son los tribunales venezolanos y no Chávez
quienes dictaron la medida. Hace
una semana varios integrantes del gobierno de Álvaro Uribe Vélez han acusado
o insinuado que el mandatario venezolano está protegiendo a la insurgencia
colombiana en su país. El ministro del interior y de Justicia, Fernando Londoño
fue más allá y denunció a Chávez por colaborar directamente con la
guerrilla de las FARC. Diez
horas antes del atentado, el presidente Uribe envió un comunicado a su par
venezolano exigiendo más participación en la protección de la frontera que
abarca más de 2.000 kilómetros. "Insistiremos al Gobierno de Venezuela
para que se permita la coordinación operativa entre las fuerzas desplegadas a
cada lado de la frontera, como lo hemos solicitado en reiteradas ocasiones al
Presidente Hugo Chávez desde el 7 de Agosto del año anterior." Al
respecto, el congresista Petro, tiene otra visión de la realidad en la
frontera: "Uribe no ha dicho toda la verdad, porque no solamente fuerzas
de FARC y ELN pasan la frontera, sino también paramilitares, con los cuales
Uribe está negociando. Es más, la realidad de la frontera a partir de los últimos
asesinatos en Cúcuta, en Arauca, y el sur de Cesar por parte de fuerzas
paramilitares, arroja un saldo favorable a los paramilitares. Son los
paramilitares que están controlando la frontera colombo-venezolana y penetran
al otro lado de la frontera. Esta es la verdad completa del asunto. La táctica
paramilitar es aglutinar fuerza, esperando y concentrar hombres y recursos.
Van a esperar dos cosas; o que un extremo y poderoso sector de la oposición
venezolana los contrate para hacer la guerra adentro de Venezuela al estilo de
la Contra nicaragüense, o que el mismo gobierno de los EE.UU., una vez que
salga de su problema en Irak, si sale bien, decida apoyarse sobre las fuerzas
militares para intervenir en Venezuela. Los paramilitares están esperando eso
y por eso están controlando la frontera, y cada vez concentrando más armas y
equipos en ella. Esta es la verdad que no cuenta Uribe." Fuente:
Correos para la Emancipación
INJERENCIA EN LATINOAMERICA REFUERZA EE.UU. PRESENCIA MILITAR
Las nuevas hipótesis de conflicto del capitalismo - Región: América Latina
Por: Odalys Buscarón de Prensa Latina
A pesar de los preparativos para una próxima campaña bélica, en este caso, contra Irak, Estados Unidos persiste hoy en mantener y velar por sus intereses en América Latina mediante una abierta y cada vez más intensa presencia militar en este continente.
En los últimos tiempos, y sobre todo, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 Washington encontró una nueva razón para desplegar sus fuerzas en la región: combatir el terrorismo, y seguir con la vieja retórica de 'golpear' al narcotráfico.
El hecho más reciente es el anuncio -que ahora intenta desvirtuar- del envío a Colombia de unos 150 soldados, miembros de las tropas elites, pertrechados de la mejor tecnología para ayudar en las labores de rescate de tres estadounidenses retenidos por las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
La confirmación sobre el alistamiento del comando fue reportada el pasado sábado por el cotidiano estadounidense The Washington Post que asegura la autorización del presidente George W. Bush para ese despliegue, el cual sobrepasó los límites establecidos por el Congreso para el caso de Colombia.
El incidente, provocado tras el derribo de la avioneta Cessna -propiedad de Estados Unidos- en que viajaban cuatro oficiales de inteligencia norteamericanos y un suboficial del Ejército colombiano es sin duda otro capítulo de la injerencia de ese país.
Analistas de la nación andina advierten de que en caso que Estados Unidos persista en una participación de sus efectivos significaría un involucramiento directo de ese gobierno en el conflicto armado que vive Colombia desde hace más de cuatro décadas.
Este hecho que acapara hoy la atención de la opinión pública colombiana, sin embargo, no es nuevo, y es sólo otra de las aristas que muestra el Plan Colombia, diseñado precisamente desde el Pentágono y puesto en marcha en 1999.
Nacido como una estrategia antidrogas y con un financiamiento aportado por Estados Unidos de mil 300 millones de dólares, el programa pasó a ser un importante puntal para combatir a la insurgencia, tras la asunción del presidente Alvaro Uribe.
Para tal misión se trasladaron hacia Colombia unos 500 asesores militares y 300 civiles, que se suman a otros 70 soldados que entrenan a sus pares colombianos en la supuesta protección de la infraestructura petrolera en el departamento de Arauca.
De acuerdo con las leyes estadounidenses, los militares de ese país tienen la autorización para asesorar en la temática contrainsurgente, pero no pueden participar en operaciones conjuntas ofensivas.
Criticado incluso por gobiernos vecinos, el Plan Colombia no es el único propósito marcado de Washington, están también la iniciativa Andina y los juegos de guerra Nuevos Horizontes y Ejercicios Unitas.
Más de una vez, la Casa Blanca ha retomado el lenguaje tradicional de 'seguridad nacional' para justificar los movimientos de sus tropas y el envío de funcionarios de los servicios de inteligencia a cualquier punto de Latinoamérica (y del planeta, en general), en el ejercicio de creerse también los mensajeros de la justicia.
Tal concepto quedó claro en un documento del Departamento de Estado circulado en 1999, 'Síntesis de la estrategia de Seguridad nacional' en que se dice 'haremos lo que sea necesario para defender esos intereses, incluso usaríamos nuestro poder militar en forma unilateral y decisiva si fuera necesario'.
Enmascarados como presuntos contingentes humanitarios y de asesoramiento, centenares de efectivos del Comando Sur del Ejército estadounidense desembarcan varios meses en el año en diferentes cantos del hemisferio, con arsenal bélico de alta tecnología, comida y hasta el agua para beber.
Sin embargo, el peligro que advierten opositores políticos y analistas es el hecho de que los boinas verdes estadounidenses ingresan a esos países en la gran mayoría de los casos, sin el consentimiento de la comunidad legislativa y con un pasaporte de inmunidad, en plena violación de las soberanías nacionales.
Medios de prensa de la República Dominicana y opositores del gobierno denunciaron esta semana la llegada al territorio de unos 62 soldados estadounidenses como avanzada de una tropa mayor, que se instalará en ese país caribeño durante tres meses en la realización bilateral de maniobras de guerra Nuevos Horizontes.
Por el puerto de Santo Domingo, desembarcaron además 52 militares para acompañar una carga de 36 contenedores y 40 equipos de campaña.
El diputado dominicano Pelegrín Castillo, quien preside una comisión legislativa para investigar el asunto consideró de muy grave la llegada de tropas extranjeras sin fundamento legal, e incluso, desconocida por la cancillería.
El Pentágono ha desperdigado asimismo bases militares y estaciones de vigilancia satelital por toda la región con el pretexto de combatir el terrorismo y el narcotráfico, desde Centroamérica hasta la Tierra del Fuego, en territorio argentino.
Entre los más conocidos y criticados por su impacto en la estabilidad regional están los enclaves de Manta (Ecuador), Tres Esquinas, Larandia (Colombia), Iauareté y Alcalá (Brasil). Sin dejar de mencionar a las bases de Aruba y Curazao; y otras.
Con los atentados del 11 de septiembre, la Triple Frontera, compartida por Brasil, Paraguay y Argentina, volvió a ser noticia para Estados Unidos, que asegura 'existen grupos extremistas que actúan en la región para proveer financiamiento al terrorismo internacional': El salvoconducto para la injerencia.