18 de Noviembre
2002
VENEZUELA: EL GOBIERNO
INTERVIENE A LA POLICIA
Fabiana Arencibia - Red Eco
Dispersan manifestación
opositora
Las autopistas y otras vías principales de Caracas
quedaron despejadas hoy después de la acción de la Guardia Nacional (GN) contra
manifestantes opositores que las obstruían.
Las manifestaciones se iniciaron
luego que el Ministerio del Interior determinara por decreto la intervención,
reestructuración y desarme de las distintas sedes de la Policía Metropolitana
(PM), capitaneada por el opositor alcalde de Caracas Alfredo Peña.
Los
militares reaccionaron esta tarde en la autopista Francisco Fajardo y la avenida
Francisco de Miranda cuando fueron atacados con botellas y piedras por quienes
reclamaban la convocatoria a un paro nacional indefinido. Los grupos de
manifestantes se trasladaron hacia calles de inferior circulación donde
permanecen concentrados, vigilados de cerca por los miembros de la GN, y siempre
disfrutando de una amplia cobertura de la televisión privada.
Analistas
destacan que, por lo general, los grandes medios de difusión amplifican las
versiones de los acontecimientos ofrecidas por la prensa privada venezolana,
convertida en instrumento inseparable de la oposición.
Paralelamente,
la oposición convocó a sus partidarios para marchar mañana desde el este de la
ciudad hasta la Asamblea Nacional (Parlamento) con el fin de protestar por la
intervención de la PM.
El nivel de enfrentamiento existente tiene también su
expresión en la posición adoptada por la destituida directiva de la PM y el
alcalde metropolitano, Alfredo Peña, quienes anunciaron que policías inconformes
con la intervención custodiarán esa marcha.
Paralelamente, el nuevo
comandante de la PM, Gonzalo Sánchez, anunció hoy, ante una asamblea de agentes
del cuerpo, que serán declarados desertores quienes mantengan la posición de
desconocimiento de la directiva nombrada.
Por otra parte, se espera con
interés el reinicio mañana, de las sesiones de la Mesa de Diálogo y Acuerdo
Nacional, con participación de delegados del gobierno y la oposición y en la que
actúa como facilitador el secretario general de la OEA, César Gaviria.
El
nuevo director de la Policía Metropolitana (PM) venezolana, Gonzalo Sánchez,
dijo hoy que se inició el desarme de los agentes que desconocen a la nueva
Comandancia de esa institución.
Para Sánchez, el 90 por ciento de la base de
"la Metropolitana" se encuentra ya clara en su deber de respaldar no sólo a la
nueva directiva, sino a la legalidad representada por el decreto gubernamental
que dispuso la intervención.
El estallido de una bomba esta madrugada en el
estacionamiento privado de vehículos de la emisora televisiva Globovisión, está
siendo investigado por los cuerpos policíacos y de seguridad del Estado. Este
sería el segundo atentado contra ese medio de difusión privado que encabeza una
violenta campaña contra el gobierno venezolano. Los propietarios de la emisora y
sus principales comentaristas acusaron al Ejecutivo como autor del hecho, en
otra expresión más de la pugna política existente.
Intervención por
decreto
La decisión de intervenir a la Policía Metropolitana,
el domingo, mediante un decreto del Ministerio de Interior y Justicia, fue
tomada como corolario de una crisis que, desde hace 47 días, mantiene en huelga
a una parte del cuerpo, en reclamo de pasivos laborales y cese de la
politización de la PM.
Sánchez anunció que, con el apoyo del gobierno
nacional, se procederá inmediatamente a organizar el pago de los pasivos
laborales a los agentes de la PM, una de las causas de la huelga. Igualmente, se
establecerán las coordinaciones necesarias para avanzar en el plan de viviendas
dignas para quienes integran la Policía Metropolitana, otra de las demandas más
sentidas.
Para la intervención del cuerpo se aplicó la Ley de Coordinación y
Seguridad Ciudadana, asumiendo el Poder Ejecutivo el control de la PM.
Esta
entidad fue denunciada reiteradamente como fuerza de choque de la oposición al
gobierno, siempre bajo la dirección del alcalde metropolitano, Alfredo Peña, uno
de los más acérrimos enemigos del Ejecutivo.
En un primer momento, el
Ministro del Interior, Diosdado Cabello, designó como comandante general de la
PM al comisario Emigdio Delgado, jefe de operaciones, pero éste decidió horas
después declinar el cargo.
En una sorpresiva presentación en el canal
Globovisión, Delgado apareció junto al comisario Henry Vivas, quien ocupaba
hasta el viernes pasado la jefatura del cuerpo, y al alcalde metropolitano,
Alfredo Peña. Allí afirmó que había cometido un error al aceptar el cargo y
señaló que pudo comprobar que no contaba con el apoyo de las distintas zonas
policiales. Aseguró que los grupos de policías en huelga, quienes ocupaban la
Comandancia de la PM depusieron su actitud.
Tras la renuncia televisiva se
originaron algunos intercambios de disparos cerca de la Comandancia General
cuando un grupo especial, al mando de Peña, pretendió recuperar esa instalación,
en poder de los huelguistas.
Al designar el gobierno al comisario Gonzalo
Sánchez como nuevo jefe de la PM, se ordenó entonces que la Guardia Nacional
interviniera en la ocupación de las sedes del cuerpo a fin de evitar
enfrentamientos.
Sánchez exhortó a los jefes de comandos que aún se
resistían a reconocer su autoridad, deponer las armas y acudir desarmados a una
asamblea general para iniciar la reestructuración de la policía.
Aunque el
alcalde Peña llamó a los militantes de la oposición a salir a la calle en apoyo
a la destituida comandancia de la PM, en realidad no se registraron incidentes
de importancia.
El gobierno apuntó que, cualquier duda de los opositores
sobre la legalidad de la intervención decretada puede solventarse ante el
Tribunal Supremo de Justicia.
El alcalde metropolitano reclamó a la jefatura
del Ejército por la movilización de la Guardia Nacional para ocupar los comandos
de la PM y llamó a los militantes de la oposición a salir a la calle a
protestar. El depuesto jefe de la PM, Henry Vivas, dijo que había ordenado a sus
seguidores en las distintas zonas policíacas a abstenerse de enfrentar a la
Guardia Nacional para evitar derramamientos de sangre. El nuevo jefe de la
Policía Metropolitana venezolana, comisario Gonzalo Sánchez Delgado, ordenó a
grupos inconformes con su designación que entreguen las armas en sus comandos
respectivos. El Ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, ratificó su
decreto de intervención del cuerpo.
Mientras tanto, fuerzas de la Guardia
Nacional y de la Dirección de Seguridad y Prevención (Disip) tomaron posiciones
alrededor de la jefatura de la Policía Metropolitana con el fin de protegerla de
un asalto de los grupos que siguen a Peña.
El acceso al edificio central era
custodiado por agentes del cuerpo portando armas largas, mientras fue desplegada
una alambrada en la puerta principal para impedir el paso.
Reordenamiento de la
fuerza
Fuerzas del Ejército, la Guardia Nacional y la Dirección
de Seguridad y Prevención (Disip), apoyadas por tanques y otros vehículos
blindados apostadas junto a las 10 zonas de la PM existentes en esta capital,
recibieron órdenes de penetrar en el interior de la zona número seis, uno de los
enclaves policíacos que aún desconoce al nuevo director del cuerpo, Gonzalo
Sánchez, designado por el ministro de Interior y Justicia. Por otra parte, un
fuerte cordón de seguridad de la Guardia Nacional impidió en la tarde de ayer
tarde la llegada de una pequeña manifestación opositora hasta las puertas de la
comisaría de Maripérez, sede de la brigada motorizada de la policía. Este grupo
es uno de los más criticados por la población, ya que se le acusa de acciones
determinantes en la represión al pueblo. El Jefe de Estado dijo que se tomó la
decisión por la parálisis de la institución por una huelga parcial y el
nacimiento de grupos en su seno, los cuales arremetían contra la población.
Todo hace suponer que la PM está incorporándose gradualmente al respeto a la
nueva directiva, acantonada en la Comandancia General de la policía.
El
próximo paso será la constitución del nuevo Estado Mayor de la institución y el
comienzo del proceso de reestructuración en la base.
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