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La Cooperativa de Trabajo para la
Comunicación Social nació el
20 de febrero de 1986, cuando
un grupo de estudiantes de periodismo decidió fundar el periódico La
Calle para la zona oeste
del Gran Buenos Aires
Desde un local alquilado en Ramos Mejía
estos estudiantes comenzaron a dar sus primeros pasos, unidos en un sistema de
asociación distinto y muy poco difundido hasta el momento, una
Cooperativa de Trabajo, que marcaría un estilo y un
compromiso que se mantiene hasta nuestros días.
En 1987 y tras la irrupción de las
Radios de Baja Potencia en nuestro país, la Cooperativa decide ampliar su campo
de acción en la comunicación y funda FM En Tránsito, el 9 de Julio de
1987. Convirtiéndose en la primera RADIO Cooperativa del país y una de las
primeras del mundo.
Comenzó a funcionar en una humilde
oficina en Castelar (Ciudad ubicada a 22Km de Buenos Aires) de solo 3 x 2 metros
y selló desde ese día un nuevo rumbo en la cooperativa y en la comunicación
barrial de nuestra zona.
Con un humilde transmisor de 100 wats de
potencia adquirido en cuotas, una casetera, una bandeja prestada y con discos
aportados por los socios, empezó dar los primeros pasos con más ganas que
conocimientos, pero teniendo como objetivo lograr una comunicación solidaria,
participativa, comprometida con la gente, basada en los principios de igualdad y
del derecho que tenemos todas las personas a expresarnos libremente, sin
censura.
De esta forma, la RADIO fue creando en
el Oeste, un espacio donde las organizaciones sociales de nuestra comunidad,
canalizaban sus inquietudes y encontraban el lugar donde depositar sus quejas y
reclamos. Había nacido un ámbito de debate y compromiso que hasta ese momento no
existía.
Se fue aprendiendo sobre la marcha,
generando en cada palabra, cada sonido emitido una forma comunitaria de
comunicación, poniéndose al lado de los más necesitados, los que hasta ese
momento no tenían espacio en los medios.
Así, y con la gente, se organizaron distintos eventos solidarios,
colaborando en campañas de todo tipo, acompañando a la casi totalidad de las
entidades no gubernamentales de nuestra localidad:
Se organizaron Fiestas Populares para
colaborar con jardines de infantes, escuelas, sociedades de fomento,
clubes.
Se recolectaron alimentos no perecederos
y ropa para nuestros hermanos inundados de otras
provincias.
Se organizaron Bolsas de
trabajo.
Se acompañaron las marchas populares en
reclamo de justicia, educación, salud, trabajo, medio
ambiente.
Se transmitían en directo de las
sesiones del Honorable Consejo Deliberante del viejo
Morón.
Se dio apoyo y difusión a todas las
actividades culturales de nuestros artistas locales, como también las
actividades deportivas amateur y profesionales de la
zona
Se denunció e informó de hechos de
corrupción en nuestro distrito.
Se Organizaban charlas y debates
abiertos con políticos y personalidades de nuestra
cultura.
Se Asistió y asesoró a otras
cooperativas de trabajo, desde costureras hasta otras de
comunicación.
Se creó una biblioteca con aportes de
los oyentes, abierta a toda la comunidad.
Los aniversarios se festejaban en
una fiesta con músicos populares, y todo lo recaudado se donaba a una
institución de bien público.
Los oyentes de "fierro", participaban
activamente en nuestra programación, con su propio programa y como
corresponsales de barrio.
La programación de carácter comunitario,
con opinión e información absolutamente independiente, hablando sobre aquellas
cosas y hechos que más afectaban a nuestra comunidad, recibió todos los años la
mayor cantidad de premios “Sin Anestesia, Oyentes por la libre expresión” por el
compromiso y la participación popular.
En fin, desde la gente y con la gente,
la RADIO se convirtió en un espejo de nuestra localidad, ganando
la calle de iodo en iodo, con independencia y
compromiso.
FM En Tránsito es una de las radios
fundadoras de ARCO -Asociación de Radios Comunitarias-, hoy FARCO -Foro
Argentino de Radios Comunitarias- desde donde defendemos en cada espacio la
necesidad e importancia de nuestras radios y el ejercicio de la libre expresión
del pensamiento, que debe guardar estrecha relación con las necesidades y
objetivos de la sociedad, para evitar que unos pocos grupos, vinculados con los
centros de decisión económica y política, administren la comunicación, y por
ende, el derecho a la libre expresión, con el propósito fundamental de obtener
rentabilidad para sus inversiones; reforzar la ideología de dominación e inducir
a los grupos sociales a una práctica consumista, provocando con tal actitud,
graves distorsiones en los procesos productivos de la sociedad y en su
organización en general.
También había de lo otro, se
sufrían amenazas, persecuciones y
varios intentos de cierre, en alguna oportunidad hubo que transmitir desde una
pieza en la casa de la madre de un socio y en otra desde una casilla de madera
donde funcionaba una Sociedad de Fomento.
Aquellos estudiantes, que tenían entre
18 a 30 años, se fueron profesionalizando siguiendo las carreras de locución,
operador técnico y periodismo con el fin de lograr una mejor
comunicación.
Eran 12 socios manteniendo viva la mecha
del cooperativismo, en un país que no aceptaba ni acepta una organización de
estas características, donde ni siquiera la ley de Radiodifusión contempla este
tipo de asociaciones.
Se llegó con mucho esfuerzo y trabajo a
1990 y tras un préstamo del banco Credicoop, adquirieron una vivienda que se fue
pagando con los únicos ingresos que siempre tuvo la cooperativa: la
publicidad.
Este fue un gran paso, porque era la
primera vez que un medio local tenía su casa
propia.
Pero el país se hundía cada ves más en
el individualismo, y los dueños del poder se aseguraban que los medios, como las
principales empresas de nuestro país, estuvieran en manos de unos
pocos.
Lentamente, pero con mucha fuerza, la
política neoliberal prendió fuerte en nuestra sociedad, desarmando los lazos
solidarios que necesita un país, creando la mayor crisis de corrupción y
descreimiento y la tasa más alta de desocupación en la Argentina. Las radios, rápidamente, fueron copadas por
el poder y los dueños de la economía y la tecnología, provocando la muerte lenta
y sistemática de muchos medios locales.
La Cooperativa no quedó al margen de esa
crisis. Los socios tuvieron que recurrir a buscar trabajo en otros lugares,
algunos renunciaron y desde 1993
los ingresos sólo alcanzan para pagar los gastos fijos sin percibir desde
aquella época ninguna remuneración por el trabajo
realizado.
A los socios se les hacía cada día más
complicado permanecer en la Cooperativa, por lo que la programación se fue
convirtiendo solo en música, el edificio no podía ser mantenido ni en sus más
mínimos detalles, los gastos fijos pasaron a ser una carga casi imposible de
pagar, el estudio demoró muchísimo en terminarse, el equipo de transmisión
perdió alcance por lo que el área de cobertura se vio disminuida, y nunca se
logró la proyectada adquisición de un móvil.
Con mucha creatividad, se intento
mantener el "aire" lo más respetuosamente posible, a pesar de que la mayoría de
los colaboradores y producciones independientes abandonaron la
radio.
En mayo de 1997 una resolución de la
D.G.I. obligó a las cooperativas de trabajo a inscribirse como AUTONOMOS, bajo
amenaza de cierre sin importarles que no se percibe un centavo por el trabajo,
quedando endeudados y sin salida.
En medio de esta situación, el Poder y
muchos Pastores electrónicos, están golpeando la puerta con el ofrecimiento de
comprar la RADIO.
Hoy somos 6 socios que estamos
resistiendo está crisis, manteniendo viva está utopía, con la esperanza de poder
volver a recuperar el "aire" con
una programación que rescate los valores más esenciales de solidaridad y
compromiso.
No tememos decir lo que otros callan,
nos sentimos capacitados y con la convicción necesaria para poder poner a la
comunicación al servicio de la gente, de nuestra
comunidad.
En el oeste habitan más de 1 millón de
personas que están viviendo una profunda crisis social, con necesidades básicas
insatisfechas, y nuestro compromiso es denunciar y ser la voz de los reclamos de
nuestra gente. Para esto necesitamos tecnificarnos, recuperar nuestra área de
cobertura (aumentando potencia y altura de la torre), terminar con los arreglos
edilicios y de audio, y fundamentalmente recuperar nuestra fuente de trabajo: La
Cooperativa.
A pesar de esta situación , no
claudicamos en nuestro intento, ni tampoco en abandonar este proyecto de
asociación y comunicación cooperativo.
Sabemos que es difícil, pero la historia
de nuestra RADIO, la transparencia a puertas abiertas de nuestra forma de
comunicación y contacto con la gente, nos obliga a seguir creyendo en este
proyecto que elegimos y no queremos cambiar, a pesar del modelo imperante de
comunicación que rige en el mundo, donde los mensajes circulan en un solo
sentido.