Entrevista a Diego Chichizzola y Silvia Almazan, del Movimiento
Nacional Chicos del Pueblopor la CTA de Concordia-Provincia de Entre Ríos el 19
de setiembre, oportunidad en que visitaron la ciudadpara anunciar la Marcha
Nacional de los Chicos del Pueblo
¿Cuál es la tarea que ustedes realizan?
Chichizzola: Lo que nosotros hacemos es participar del
hogar Pelota de Trapo, de Avellaneda, es un hogar que tiene 25 años de vida.
Convivimos con lo que se conoce como pibes de la calle, que es un término que de
verdad no aceptamos porque sí le regalás los pibes a la calle, son de la calle,
y como dice una compañera de Mendoza, la calle no tiene brazos para abrazar, ni
labios para besar, y menos puede educar, así que lo menos podemos hacer es
regalarle los pibes a la calle; si son de la calle no son nuestros y en nosotros
no está la posibilidad de generar algo distinto. Por eso a nuestro movimiento le
dimos el nombre de Chicos del Pueblo, y no de la calle. Y si los chicos son
nuestros, podemos soñar un futuro distinto, para ellos y para todos, y tiene que
ver con nosotros.
Pelota de Trapo es un hogar, una panadería, es una
imprenta, es una fábrica de dulces, hay huertas, es un jardín maternal, casa de
niños, escuela de educadores, biblioteca popular; y es tan solo una de las 300
organizaciones que conforman este movimiento. El movimiento es muy fuerte en
Mendoza, Puerto Madryn, Río Cuarto, Misiones, Tucumán. Son todas respuestas
populares que se le da al tema pibes y lo hacemos con un objetivo claro: a
nosotros lo que más nos gustaría es no existir, que los pibes esten en sus casas
y sus viejos con laburo, pero también sabemos que el pibe es hoy, el pibe no es
mañana y hay determinadas respuestas que hay que darles. Como nuestra opción no
es solo la infancia que nos tocó compartir en Pelota de Trapo, sino que nuestra
opción es por la infancia. Por eso decidimos salir hacia fuera de las paredes de
nuestras instituciones y salir a pelear por nosotros, pero fundamentalmente por
los que no están con nosotros. Y por eso las marchas.
Cuando nos damos cuenta
que en un país hecho de pan, se nos mueren cien pibes por día por causas
fácilmente evitables, es como que no cierra. Cuando el 87,5% de los pibes de
Concordia son pobres, cuando 7 de cada 10 pibes en todo el país están bajo la
línea de la pobreza, estamos diciendo que son todos menos dos o tres. Entonces
ahí es que decimos que carece de valor y de sentido lo que hacemos en chiquitito
sino salimos a pulsear grande por ese otro país. Pero también con la convicción
de que ese otro país se construye todos los días, se construye desde ese hogar,
desde esa panadería, esa casa de niños, donde se recuperan identidades, se
genera conciencia, desde donde salimos a participar como un doble juego: hacemos
en chiquitito, pero pensamos en grande. Si no salíamos a decir bien fuerte esto
sentíamos que al sistema que criticábamos le estábamos haciendo el doble juego
“¿Por qué la municipalidad de Avellaneda se va encargar de los pibes si está
Pelota de Trapo?”, o en salud, donde si estás enfermo vas a un hospital, te
recetan medicamentos pero te mandan a Cáritas ¿cómo Cáritas, si es un hospital
público? Que lo haga de buena onda Cáritas me parece fantástico, pero el estado
no puede desentenderse de estas cosas. Con los pibes no pasó lo mismo, no
queríamos ser mano de obra gratuita del sistema que criticábamos, entonces
teníamos que salir a pelearle a este sistema.
¿Cuál es el sentido de esta nueva
movilización?
Chichizzola: Nosotros más que atravesar el
país lo que nos proponemos es atrevesar la conciencia nacional. Decimos que
tenemos que despertarnos. No se trata de reclamarle al gobierno, porque de ellos
no esperamos nada, no les creemos más, no queremos que hagan tal o cual cosa,
queremos que se vayan.
Estamos orgullosísimos de que nuestro país haya
incluído dentro de nuestra Constitución la Convención Internacional de los
Derechos del Niño, nos parece fantástico eso. Pero también queremos decir que
esas hermosas palabras que existen en esa convención no tiene nada que ver con
la vida de nuestros gurises. Que nos digan que el derecho a la vida está
garantizado ¿dónde?, que nos digan que el derecho a la educación está
garantizado ¿de qué?. De alguna manera lo que queremos es recuperar nuestra
conciencia pero con nuestra gente.
No se trata de ir a la Plaza de mayo con
un reclamo puntual y concreto sino de soñar un país distinto, si la marcha sirve
para anidar la esperanza en el corazón de nuestra gente y los pibes ayudan a
juntarnos, panza llena por la marcha.
¿Qué tipo de respuesta han tenido en los pueblos
por donde ha pasado la marcha?
Chichizzola: La marcha que
hicimos de la Quiaca a Buenos Aires generó cosas inesperadas. En Resistencia
habían seguido tan de cerca la marcha por la información que les iba llegando,
que el día que nosotros llegamos a Plaza de Mayo habían organizado con los pibes
de la escuela una suelta de globos. O Mendoza, que no iba a marchar
inicialmente, la información que les llegaba la llevaban a los barrios, la
discutían en las escuelas, en las fábricas. No se trata de cantidad sino de lo
que podamos ir generando.
El desafío de la marcha es, como hacemos los
distintos sectores de Concordia, para que, si la marcha llega el 5 de noviembre,
durante el mes de octubre esto por lo menos se discuta y lo del 5 sea un
éxito.
Silvia Almazan: Si apostamos al número de personas
que pueda convocar la marcha estamos equivocando el sentido de la marcha. Lo que
decimos es que estamos construyendo un país distinto estamos apostando al futuro
y en este proceso los pibes tienen que ser los protagonistas.
Hay un proceso
previo de instalar este tema como cuestión principal y que los pibes sean
protagonista de ese proceso. No debemos subestimar la capacidad de pensar de
nuestros chicos, de proponer, de soñar e imaginar otro país. Nosotros siempre
decimos que si nuestros gobernantes escucharan e hicieran lo que nuestros pibes
dicen, sean de 6, 10 o 15 años, otro sería el país.
Y además de ese proceso
previo y el día de la marcha está lo posterior. Hoy me preguntaba un periodista
“¿y el día después?”. A eso es a lo apostamos. Si nosotros organizamos solo a
una marcha estamos reproduciendo lo que el mismo gobierno nos plantea, algo así
como un hecho mediático, y no es esa la idea. La idea es que después quede
conformada una organización. A veces nos juntamos por los pibes el día del niño,
con globos, juegos y demás y es el único día del año en que lo hacemos; de lo
que se trata es de reproducir eso para todos los días de vida del niño y tenga
la felicidad que hoy no tiene.
Se dice que la infancia es el tiempo del juego
y la escuela, de rayuela y de maestras. Hoy la infancia es un tiempo de pobreza,
de exclusión, de hambre, de tristeza. Para revertir esta situación vamos a
necesitar muchos años de pelea. Y para poder organizar esa pelea, criar a
nuestros pibes de otra forma y conformar otro pueblo, otro país, otra sociedad,
tenemos que ir articulándonos, entrelazando mano con mano. Para tener cada vez
más fortaleza y poder como pueblo e incidir sobre las políticas.
Hoy todo es
transable, comerciable y tanto pagás tanto tenés, todo lo domina el mercado.
Entonces no hay derechos a educarse, alimentarse, sanarse, sino productos de
consumo. Contra esa lógica tenemos que ir para nosotros y para nuestros
pibes.
Hoy vemos como los jubilados siguen dando vueltas alrededor de la
plaza. Y si esto sigue así dentro de 20 años, sino conformamos una generación
que tome nuestras banderas, no va a haber jubilación por la que pelear porque no
hay trabajo, y tampoco vamos a tener fuerzas para dar ninguna
vuelta.