2 de diciembre de 2002
ARGENTINA Y LA ENERGÍA NUCLEAR
Por: Rubén Ascencio - Red Eco
PROYECTO AUSTRALIA
La empresa argentina Investigaciones Aplicadas
Sociedad del Estado (INVAP), firmó en julio de 2000, un contrato con la
Organización Australiana de Ciencia y Tecnología Nuclear (ANSTO), para la
construcción de un reactor nuclear de investigación y producción de radioisótopos,
en la localidad de Lucas Heights, cerca de la ciudad de Sydney, Australia.
Cuando se ponga en funcionamiento en el año 2006, será uno de los más
modernos del mundo, por las nuevas tecnologías empleadas en él, varias de
ellas desarrolladas en la Argentina.
El contrato fue ganado en una licitación internacional en la que se compitió
con empresas de la talla de Siemens (Alemania), Technicatome (Francia) y AECL
(Canadá). Las condiciones para ser oferente en esta licitación era poder ser
alternativa para el tratamiento y acondicionamiento de los Elementos
Combustibles Gastados (ECG). Actualmente este tema lo resuelve Francia, según
un contrato vigente.
Los combustibles del reactor que se va a construir
en Australia se usan aproximadamente un año y después se deben guardar por
diez años más para que les baje la temperatura y la radiación, y hacerlos
manejables según las normas internacionales, por lo tanto los primeros
combustibles gastados de ese reactor saldrían a tratamiento a Francia recién
el año 2017. Lo único que está claro hasta acá es que si ese año, Francia
no siguiera entregándole el actual servicio a Australia, Argentina solo sería
un candidato más a resolver ese problema.
Este proyecto que cuenta con media sanción de Senadores, donde fue aprobado
por unanimidad, se encuentra en discusión en la Cámara de Diputados, y en él
no se plantea el tratamiento de los ECG. Si esto lo hiciera la Argentina, sería
materia de otro contrato, del que no se ha hablado nada acerca de sus
condiciones, costos etc. solo se mantiene como una hipótesis, Si así llegara
a ser y Argentina decidiese tomar el tratamiento de estos materiales, puede
resolverlo adentro o fuera del territorio nacional. En el primero de
estos casos, el lugar elegido sería el Centro Atómico de Ezeiza, en el
segundo caso podría ser incluso un tercer país.
Se debe tener en cuenta que los ECG australianos serían transportados al
lugar de tratamiento y acondicionamiento, donde se realice dicho proceso, y
después deben ser trasladados a Australia, donde serán reutilizados, la
parte recuperada, y los desechos almacenados.
LOS ELEMENTOS COMBUSTIBLES GASTADOS
(ECG)
Después de la Revolución Industrial, alejándonos
más en el tiempo de la manufactura medieval, en todo sistema industrial
moderno, los desechos de un proceso, son o pueden llegar a ser materias primas
de otros procesos productivos o de segundas etapas del mismo. En este sentido
los ECG, mal llamados "desechos nucleares" por algunos ecologistas,
objetivamente son materias primas para la extracción de elementos de alto
costo, que se utilizan con otros fines, medicinales, industriales y/o de
investigación. Solo el material sobrante de este proceso es considerado por
ahora desecho, de acuerdo a los cánones internacionales de tratamiento del
material nuclear. Esto será así hasta que no surjan nuevas técnicas para su
aprovechamiento, lo que no es descabellado pensar si se considera que
actualmente el mundo está viviendo una revolución tecnológica y científica,
donde cada día surgen nuevas técnicas y la ciencia avanza cada vez con mayor
velocidad. Pensar que un elemento combustible gastado es por si solo un
desecho, o basura, no se corresponde a una línea de pensamiento de esta época
del desarrollo de las fuerzas productivas de la humanidad.
EL TRANSPORTE DE SUSTANCIAS
RADIACTIVAS
Este es un motivo de preocupación de los
entendidos y los legos en la materia. De los entendidos por la necesidad de
cumplir con las estrictas obligaciones internacionales vigentes, para que no
haya inconvenientes de exposición indebida a estos materiales. De los legos
porque no entienden que esta actividad es común en este país. Los radioisótopos
usados en la industria, en los centros de investigación, en los hospitales y
centros de salud etc, no se obtienen por generación espontánea, son
fabricados en algún punto del país y utilizados en otro, y no existen
reportes que califique a esta actividad como de alto riesgo para la población
o simplemente como peligrosa, ni en Argentina ni en otro país. El transporte
internacional de estas sustancias no tiene las mismas estadísticas fatales
que tiene por ejemplo, el transporte de petróleo u otros hidrocarburos.
Argentina es un exportador de estos productos.
UNA DE CAL Y UNA DE CEMENTO
En el caso de que el año 2017, Australia
contratara los servicios de INVAP para el tratamiento de sus ECG, y si esta
empresa argentina descendiera realizar el tratamiento en este país, la masa
de estos que entraría al país por año sería de 75 Kg (equivalente a una
bolsa de cal y una de cemento).
Los ecologistas están muy preocupadas por esta cantidad de "basura
nuclear extranjera", sin embargo no se advierte una misma preocupación
por los materiales usados en la Argentina, que según versiones de la propia
Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), ascienden a tres millones de
kilos, dicho de otra manera: tres mil toneladas. Esta cantidad al parecer no
preocupa a quienes se oponen al acuerdo con Australia ¿Xenofobia nuclear?.
Tampoco se sabe de que estas transnacionales de la ecología realicen campañas
similares en Francia, país donde sí llegan los ECG australianos, o en
Inglaterra, que también brinda el servicio a otros países.
LA CAMPAÑA MEDIÁTICA
Manifestaciones, marchas, conferencias de prensa
etc. encabezadas por multinacionales ecologistas y vecinos, quienes se
manifiestan en contra de la instalación en Argentina de un supuesto
"basurero nuclear" y de la importación de residuos nucleares al
territorio nacional, lo que sería violatorio del Artículo 41 de la
Constitución Nacional que expresamente prohíbe esta actividad.
A este respecto, dicho Artículo, fue pensado en momentos en que se hablaba de
la posibilidad de instalar en el sur argentino un depósito de residuos
nucleares provenientes de otros países, que no es el caso del contrato con
Australia, ya que sus combustibles gastados entrarían a la Argentina a ser
tratados y después se llevarían de vuelta a su punto de partida. Por
lo tanto no hay proyecto de instalar un "basurero nuclear" en ningún
punto de este país.
El Artículo 41 no se opone al desarrollo de la Energía Nuclear por parte de
la Argentina, ni de los negocios que esto pudiera significar para el país,
solo se opone a la instalación de un basurero nuclear con productos de origen
extranjero.
QUIEN GANA Y QUIEN PIERDE
El no cumplimiento de cualquier contrato, con Australia o con quien sea, hace
que la parte que no concreta lo suyo, pierda plata y prestigio en el mercado.
Argentina, por la gracia de sus gobernantes y su casta política, no está en
condiciones de perder un solo peso. INVAP es la única empresa en Latinoamérica
que vende reactores nucleares y satélites espaciales. La CNEA ha desarrollado
un nuevo proceso de fabricación de combustibles para reactores nucleares y
radioisótopos, a un 30% menos que el precio del mercado internacional.
Argentina no tiene motivos para perder prestigio como país nuclear,
exportador de tecnología y materiales. Los ingresos que produce esta
actividad entran al país y no a cuentas particulares.
De perder Argentina su sitial en el mercado mundial de la tecnología nuclear,
los únicos beneficiados serían quienes perdieron la licitación del contrato
con Australia, es decir las grandes potencias, los mismos que han expoliado
este país de la mano de sus corruptos gobernantes.
Argentina tampoco puede perder tiempo en conseguir nuevos ingresos, la muerte
por hambre ronda a su infancia.
Las notas firmadas no reflejan la opinión de la
red ECO Alternativo sino de los autores.