22 de Enero de 2003
LOS CRIMENES DE LA EMPRESA ESPAÑOLA REPSOL-YPF QUE
NO DIFUNDEN LOS MEDIOS
Difundinos una carta recibida de la Defensoria
del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires
Queridos amigos:
Todos estamos habituados a ver por televisión diversas especies de aves
empetroladas. Pingüinos, gaviotas y cormoranes con las alas negras y el pico
pastoso son imágenes que han dado la vuelta al mundo y son hoy símbolo de la
contaminación. Se sabe mucho menos, sin embargo, de los seres humanos
empetrolados, víctimas de la misma negligencia.
Al hablar de derechos humanos, tenemos que recordar que en cualquier sociedad
la gente que no tiene acceso a la vivienda, al trabajo, a la educación o a la
salud es la misma que no puede respirar aire limpio, beber agua potable y que
vive sobre suelos contaminados.
Déjenme que les cuente una historia. Acabamos de regresar de un viaje a la
provincia del Neuquén, en un punto del inmenso desierto patagónico. Allí
recorrimos el yacimiento gasífero y petrolero Loma de La Lata, el más
importante del país y uno de los mayores de América Latina, a cargo de la
empresa española Repsol, la actual dueña de YPF. Durante su largo período
de administración estatal, YPF estuvo concebida como una empresa que promovió
el desarrollo regional, como una manera de compensar los daños que su
actividad provocaba sobre el terreno. Hoy la única función YPF es extraer
hidrocarburos y llevarse las ganancias al exterior, ya que sus dueños no están
obligados a reinvertirlas en el país, ni mucho menos a compensar los daños
que provocan. Las consecuencias ambientales de esta actividad minera son tan
graves, que resultan difíciles de imaginar.
El paisaje es opresivo. En la árida meseta patagónica aparecen, como
juguetes dispersados por un gigante, las bombas de extracción del petróleo,
las "cigüeñas de acero", como dice el poeta Armando Tejada Gómez.
El paisaje está herido por caminos y picadas, y surcado de caños en todas
direcciones. Cada tanto, un mechero inmenso quema los gases sobrantes:
"Antes no los quemaban. Hasta hace poco, vivíamos todo el tiempo con los
olores de estos gases", nos dice el guía.
En ese lugar, la empresa Repsol-YPF explota los recursos mineros en el mismo
sitio en el que viven dos comunidades mapuches. Mapuche significa "gente
de la tierra"; para ellos, la vida es inimaginable fuera de sus tierras
ancestrales. Por eso, no tiene sentido comprárselas y enviarlos a otro lado.
"El hombre pertenece a la tierra", dice el jefe de las comunidades
mapuches, y suena realmente extraño, por esas vueltas de la vida, escuchar
aquí a un indio verdadero citar las palabras de un indio apócrifo, inventado
por un guionista de Hollywood y repartido en todo el mundo por las Naciones
Unidas.
La empresa asegura que el agua subterránea no está contaminada, pero los
pobladores se quejan de enfermedades provocadas por beber de una napa en la
que se han dejado filtrar las aguas de purga de la explotación. Hoy esos
pobladores tienen plomo y mercurio en la sangre, y, después de un juicio, la
empresa debe proveerles de agua potable en bidones. Sin embargo, ¿con qué
agua se bañarán? ¿Qué beberán los animales, que hoy están muriendo?
Acabo de ver morir a cabritos que nacieron deformes. Tal vez la explicación
esté en los arroyos: el agua es espesa y las plantas acuáticas tienen un
borde aceitoso.
"¿Cómo les explican ustedes a los animales que no tomen el agua de los
arroyos?", me pregunta uno de los mapuches. En el informe realizado por
el equipo técnico que asesora a estas comunidades, aparecen referencias a
nacimientos deformes de animales domésticos y también al temor de que ocurra
lo mismo con los seres humanos: "Esto que les han dicho a las mujeres,
que no pueden tener familia, nosotros lo hemos visto en los animales",
dice uno de los testimonios. "Han salido animales afectados, que al nacer
pelados no sabemos si son chivos o ratones, o animales que parecen canguros.
El año pasado tanta fue la pérdida, se murieron tantos chivos... Salieron
animales sin cabeza, con las dos orejas y sin la cabeza; puras orejitas, y eso
es lo que se está viendo hoy día."
"Más temor con las mujeres. Si los animales salieron con ese defecto, qué
podemos esperar con las personas", dice otro testimonio. "Es algo
terrible que ni un padre ni una madre pueden soportar. Por eso las mujeres y
los hombres nos tenemos que cuidar. El nuevo problema que tenemos es que los
chicos van a ser hombres y mujeres, y no sabemos si van a poder tener
hijos..."[ii]
Un derrame de petróleo aparece primero como una mancha sobre el terreno, una
sustancia semejante a barro negro que va desparramándose sobre el suelo. Al
principio, la velocidad horizontal es mayor que la vertical, la mancha se
expande primero y, después, poco a poco, va absorbiéndose. La distribución
del contaminante depende del tipo de suelo y de los desniveles que tenga el
terreno. Nosotros no podemos ver lo que pasa debajo de la tierra, pero las
plantas lo perciben y nos lo muestran.
Hay plantas que alargan sus raíces hasta alcanzar la napa freática (es
decir, la primera napa de agua subterránea). Se las denomina "freatófitas".
Esas plantas van descendiendo por la tierra hasta que, en vez de agua,
encuentran petróleo. En ese momento mueren envenenadas y se quedan secas en
su sitio. El manchón de jarillas secas en superficie tiene la exacta forma de
la mancha de petróleo debajo del suelo.
Hasta hace poco, la empresa sostenía que el agua de las napas no estaba
contaminada. Recorremos la zona; cada tanto, unos tubos permiten acceder a la
napa para analizarla. Uno de los indios arroja un tachito con una cadena
dentro. Se escucha una salpicadura en el fondo y poco después vemos un agua
oscura. "¿Les parece que esto es potable?", pregunta. "La
empresa siempre dijo que sí. Veamos." Vuelca un poco del agua oscura
sobre una piedra, le acerca un fósforo y el agua arde en una alta columna de
fuego.
Más allá, las piletas de petróleo han sido tapadas con tierra en vez de
saneadas y en cualquier lugar hay tanto petróleo en la superficie que el
suelo mismo puede arder.
A partir del juicio efectuado por las víctimas, acaba de construirse una
planta de distribución de agua corriente. La toman del río próximo, que
también está sospechado de estar contaminado. Los colaboradores de los
mapuches estudian los planos de esa planta y descubren que no tiene previsto
ningún procedimiento para depurar el agua de los hidrocarburos que pueda
contener. Sólo una cloración elemental, lo que agrava los riesgos, ya que
los compuestos clorados de hidrocarburos son más peligrosos aún que los
hidrocarburos mismos. Los representantes de las comunidades afectadas me
informan que se niegan a beber un agua que no ofrece las mínimas garantías
de potabilidad.
Cuando el derrame de petróleo no es en Galicia sino en el Río Neuquén,
no sale en los medios
Los pobladores que no son indios no han sido mejor resguardados por la
empresa. A poca distancia del borde del área en explotación se encuentra la
localidad de Añelo, un pequeño pueblo perdido en el desierto. La mayor parte
de sus habitantes se queja de fuertes dolores en las articulaciones. Añelo
tiene un tanque de agua municipal que distribuye el líquido sin tratamiento
alguno.
Estamos en la casa de una familia de pobladores. Dentro del depósito del baño
el agua huele a hidrocarburos. En los bordes el agua ha dejado un residuo
negro y pastoso. "Lo limpiamos hace un par de meses", dice el dueño
de casa, quien tiene residuos semejantes en su organismo. "Los meses que
podemos pagar agua envasada nos sentimos un poco mejor", agrega,
"pero ya tenemos la contaminación dentro del cuerpo." Estos vecinos
han sido amenazados por denunciar el estado del agua, amenazas que se
extendieron también a los farmacéuticos que la analizaron.
En todas partes, la explotación petrolera provoca desastres ambientales, pero
en muy pocos lugares del mundo se han tolerado abusos tan graves como en Neuquén.
¿Acaso porque las víctimas son pobres o son indios a nadie le importa? ¿Hay
conductas racistas en este infierno contaminado? ¿O tal vez esta negligencia
esté expresando la decadencia de un sistema político puesto al servicio de
las empresas internacionales?
En esta entrega ustedes reciben la referencia para leer o bajar de Internet el
estudio que hicieron los profesionales que asesoran a los mapuches en su lucha
contra la contaminación. No podemos enviarlo por correo electrónico en razón
de su extensión, pero les recomendamos que lo lean.
Ésta es la dirección de Internet en la que ustedes pueden encontrar el
informe completo, gracias a la colaboración del equipo de Ecoportal:
http://www.ecoportal.com.ar/articulos/lomalata.htm
Un abrazo para todos.
Antonio Elio Brailovsky Defensor del Pueblo Adjunto de la Ciudad de Buenos
Aires
Las notas firmadas no reflejan la opinión de la
red ECO Alternativo sino de los autores.
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