Esta es la traducción del discurso pronunciado en un mitín
contra la guerra por Charlotte Aldebron, una escolar de 13 años de la
Cunningham Middle School en Presque Isle, Maine.
Cuando la gente piensa sobre el bombardeo a Iraq, ellos ven en su cabeza una
foto de Saddam Hussein en uniforme militar, o quizás soldados con grandes
bigotes negros portando cañones, o el mosaico de George Bush padre en el piso
del lobby del hotel Al-Rashid con la palabra "criminal". ¿Pero que
importa? Más de la mitad de los 24 millones de iraquíes son niños que
tienen menos de 15 años. Son 12 millones de muchachos. Muchachos como yo.
Bueno, yo tengo 13 años, así que algunos son un poco más viejos, y algunos
más jóvenes, algunos son niños en vez de niñas, algunos tienen pelo negro,
y no rojo. Pero muchachos que son lindos igual que yo. Entonces mírame -una
buena y larga mirada. Porque yo soy lo que debes ver cuando pienses en
bombardear Iraq. Yo soy lo que tú vas a destruir.
Si soy afortunada, me matará instantáneamente, como los trescientos niños
que murieron por sus bombas "inteligentes" en el bombardeo a un
refugio de Bagdad el 16 de febrero de 1991. La explosión causó un fuego tan
intenso que dejó quemada en las paredes las sombras de los niños y de sus
madres; todavía se puede arrancar en las piedras -souvenirs de su victoria-
tiras de piel ennegrecidas.
Pero, quizás no sea tan afortunada y yo muera lentamente, como Ali Faisal, de
14 años, que está ahora mismo en el "corredor de la muerte" del
hospital para niños en Bagdad. El tiene un linfoma maligno -cáncer- causado
por el uranio empobrecido de sus misiles en la Guerra del Golfo. O quizás yo
muera dolorosa e innecesariamente como Mustafá, de 18 meses, cuyos órganos
vitales han sido devorados por parásitos voladores de la arena. Yo sé que es
duro de creer, pero pudo haberse curado totalmente a Mustafá con medicinas
que cuestan 25 dólares, pero no hay ninguna de esas medicinas por las
sanciones.
O quizás yo no muera, pero viviré durante años con los daños psicológicos
que usted no puede ver desde fuera, como Salman Mohammed, que incluso ahora no
puede olvidar el terror que él vivió junto con sus hermanas pequeñas cuando
fue bombardeado Iraq en 1991. El padre de Salman hizo que toda la familia
durmiera en un mismo cuarto, para que todos sobrevivieran juntos, o murieran
juntos. Él todavía tiene pesadillas sobre las sirenas del raid aéreo.
O quizás yo sea huérfana como Alí, que tenía tres años cuando su padre
murió en la Guerra del Golfo. Alí escarbó en el polvo que cubre la tumba de
su padre, cada día, durante tres años, diciéndole: "Todo está bien
papito, tú ya puedes salir, los hombres que te pusieron ahí ya se
fueron". Bueno, Alí, estás equivocado. Parece como si esos hombres
estuvieran de vuelta. O quizás, yo pueda hacerlo en una pieza, como Luay
Majed, que recuerda que la Guerra del Golfo significa que él no tiene que ir
a la escuela y puede quedarse tan tarde como quiera. Pero hoy, sin educación,
él trata de vivir vendiendo periódicos en la calle.
Imagine que estos son sus niños -o sobrinos o sobrinas o vecinos-. Imagine a
su hijo gritando desde la agonía de un desmembramiento severo, pero usted no
puede hacer nada para que su dolor sea menor o confortarlo. Imagine a su hija
llorando bajo los escombros de un edificio derrumbado, pero usted no puede
alcanzarla. Imagine a sus hijos vagando por las calles, hambrientos y solos,
después de haberlo visto morir a usted ante sus ojos. Este no es un cine de
aventuras o una fantasía o un juego de video. Esta es la realidad para los niños
en Iraq. Recientemente, un grupo internacional de investigadores fue a Iraq
para encontrar cómo los niños serían afectados por la posibilidad de la
guerra. La mitad de los niños con los que ellos hablaron le dijeron que no veían
la posibilidad de seguir vivos. Incluso muchachos verdaderamente pequeños
conocen sobre la guerra y les preocupa.
Uno de cinco años, Assem, la describió como "cañones y bombas y el
aire será frío y caliente y nos quemaremos mucho". Aesar, de 10 años,
tenía un mensaje para el presidente Bush: quería que él conociera que
"una gran cantidad de niños iraquíes morirán. Usted lo verá por la
televisión y entonces usted se arrepentirá".
En la escuela primaria me enseñaron a resolver los problemas con otros niños
no golpeándolos o poniéndoles nombretes, sino hablando y usando mensajes
"T". La idea de un mensaje "T" es hacer que la otra
persona comprenda cuán mal te sientes con las acciones de él o de ella, de
forma que esa persona pueda simpatizar contigo y deje de hacerlo. Ahora yo le
voy a dar a usted un mensaje "T". Solo que va a ser un mensaje
"We" (nosotros). "We" como todos los niños en Iraq que
esperan indefensos porque algo malo va a suceder. "We" como los niños
del mundo que no toman ninguna de las decisiones pero tienen que sufrir todas
las consecuencias. "We" en todos cuyas voces son muy pequeñas y están
muy lejos para hacer oír.
Sentimos miedo cuando no sabemos si estaremos vivos al día siguiente.
Sentimos ira cuando la gente quiere matarnos o injuriarnos o robar nuestro
futuro.
Sentimos tristeza porque todo lo que queremos es una mamá y un papá que esté
aquí al día siguiente.
Y, finalmente, nosotros nos sentimos confundidos porque ni siquiera sabemos qué
hemos hecho mal.
Enviada por: Mercedes Alifano
Carta del ciudadano británico Terry Jones al diario London
Observer
Sr Director:
Estoy entusiasmado con la última razón que da George Bush para bombardear
Irak: se le agota la paciencia. ¡A mí me pasa lo mismo!
Llevo un tiempo bastante cabreado con el Sr. Johnson, que vive dos puertas más
abajo. Bueno: con él y con el Sr. Patel, que regenta la tienda de comida
naturista.
Los dos me miran mal, y estoy seguro de que el Sr. Johnson planea algo
horrible contra mí, aunque aún no he podido descubrir el qué.
He estado husmeando su casa para ver qué pretende, pero tiene todo bien
escondido. Así es de taimado.
En cuanto a Patel, no me pregunten cómo lo sé, el caso es que sé -de buena
tinta- que en realidad es un asesino en serie.
He llenado la calle de panfletos explicando a la gente que si no actuamos
primero, nos irá liquidando uno a uno.
Algunos de mis vecinos dicen que si tengo pruebas, que vaya a la Policía. Qué
ridiculez. La Policía diría que necesitan evidencia de un crimen del que
acusar a mis vecinos.
Saldrían con interminables sutilezas y objeciones sobre los pro y los contras
de un ataque preventivo, y mientras tanto, Johnson estaría finalizando sus
planes para cometer actos terribles contra mi persona, mientras Patel estaría
matando gente en secreto.
Ya que soy el único de la calle con un arsenal decente de armas automáticas,
me doy cuenta de que es cosa mía mantener la paz.
Pero hasta hace poco ha sido algo difícil hacerlo. Ahora, sin embargo, George
W. Bush ha dejado claro que todo lo que necesito es que se me agote la
paciencia, ¡y ya puedo tirar hacia delante y hacer lo que quiera!
Y reconozcámoslo, la política cuidadosamente razonada de Bush con respecto a
Irak es la única manera de conseguir la paz y la seguridad internacionales.
La única manera segura de parar a los terroristas fundamentalistas suicidas
que amenazan a EE.UU. y al Reino Unido es bombardear algunos países
musulmanes que nunca nos han amenazado. ¡Por eso quiero volar el garaje de
Johnson y matar a su mujer y sus hijos!
Ataquemos primero! Eso le dará una lección. Así nos dejará en paz y dejará
de mirarme de esa manera tan absolutamente inaceptable.
El Sr. Bush deja claro que todo lo que él necesita saber antes de bombardear
Irak es que Saddam es un hombre desagradable de verdad y que tiene armas de
destrucción masiva -aunque nadie pueda encontrarlas-.
Estoy seguro de que tengo la misma justificación para matar a la esposa y a
los hijos de Johnson, que tiene Bush para bombardear Irak.
El deseo a largo plazo del Sr. Bush es hacer del mundo un lugar más seguro,
eliminando a los "estados peligrosos" y al "terrorismo".
Una intención a largo plazo bien inteligente, porque, ¿cómo diablos se sabe
cuándo se ha acabado? ¿Cómo sabrá Bush cuándo ha acabado con todos los
terroristas? ¿Cuando todos los terroristas hayan muerto? Pero un terrorista sólo
lo es una vez que ha cometido un acto de terror. ¿Qué pasa con los futuros
terroristas? Ésos son los que realmente hay que eliminar, porque la mayor
parte de los terroristas conocidos, como son suicidas, se eliminan ellos
solos.
¿Será acaso que el Sr. Bush necesita acabar con todos los que podrían, quizá,
ser futuros terroristas? ¿A ver si es que no puede estar seguro de lograr su
objetivo hasta que cada fundamentalista islámico esté muerto? Pero resulta
que algunos musulmanes moderados pueden convertirse en fundamentalistas. Tal
vez lo único seguro que quepa hacer, según Bush, sea eliminar a todos los
musulmanes.
Lo mismo pasa en mi calle. Johnson y Patel son sólo la punta del iceberg. Hay
docenas de personas en la calle a las que no gusto y que -lo digo con el corazón-
me miran muy mal. Nadie estará seguro hasta que haya acabado con todos.
Mi mujer me dice que a lo mejor estoy yendo demasiado lejos, pero yo le digo
que lo único que hago es usar la misma lógica que el Presidente de los
Estados Unidos. Con eso le callo la boca.
Igual que le ocurre al Sr. Bush, a mí se me ha acabado la paciencia, y si ésa
es razón suficiente para el Presidente, también lo es para mí.
Le daré a la calle entera dos semanas -no, diez días- para que salgan a la
luz y entreguen a todos los alienígenas y piratas interplanetarios, a los
forajidos galácticos y a los cerebros terroristas interestelares, y si no los
entregan de buena gana y dicen "gracias", bombardearé la calle
entera.
Tan sensato es esto como lo que se propone George W. Bush. Y al contrario de
lo que él pretende, mi política sólo destruirá una calle!.
Aentamente
Terry Jones