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19 de marzo de 2003
 
LO QUE PENSAMOS DE LA GUERRA

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Esta es la traducción del discurso pronunciado en un mitín contra la guerra por Charlotte Aldebron, una escolar de 13 años de la Cunningham Middle School en Presque Isle, Maine.
 
Cuando la gente piensa sobre el bombardeo a Iraq, ellos ven en su cabeza una foto de Saddam Hussein en uniforme militar, o quizás soldados con grandes bigotes negros portando cañones, o el mosaico de George Bush padre en el piso del lobby del hotel Al-Rashid con la palabra "criminal". ¿Pero que importa? Más de la mitad de los 24 millones de iraquíes son niños que tienen menos de 15 años. Son 12 millones de muchachos. Muchachos como yo. Bueno, yo tengo 13 años, así que algunos son un poco más viejos, y algunos más jóvenes, algunos son niños en vez de niñas, algunos tienen pelo negro, y no rojo. Pero muchachos que son lindos igual que yo. Entonces mírame -una buena y larga mirada. Porque yo soy lo que debes ver cuando pienses en bombardear Iraq. Yo soy lo que tú vas a destruir.
Si soy afortunada, me matará instantáneamente, como los trescientos niños que murieron por sus bombas "inteligentes" en el bombardeo a un refugio de Bagdad el 16 de febrero de 1991. La explosión causó un fuego tan intenso que dejó quemada en las paredes las sombras de los niños y de sus madres; todavía se puede arrancar en las piedras -souvenirs de su victoria- tiras de piel ennegrecidas.
Pero, quizás no sea tan afortunada y yo muera lentamente, como Ali Faisal, de 14 años, que está ahora mismo en el "corredor de la muerte" del hospital para niños en Bagdad. El tiene un linfoma maligno -cáncer- causado por el uranio empobrecido de sus misiles en la Guerra del Golfo. O quizás yo muera dolorosa e innecesariamente como Mustafá, de 18 meses, cuyos órganos vitales han sido devorados por parásitos voladores de la arena. Yo sé que es duro de creer, pero pudo haberse curado totalmente a Mustafá con medicinas que cuestan 25 dólares, pero no hay ninguna de esas medicinas por las sanciones.
O quizás yo no muera, pero viviré durante años con los daños psicológicos que usted no puede ver desde fuera, como Salman Mohammed, que incluso ahora no puede olvidar el terror que él vivió junto con sus hermanas pequeñas cuando fue bombardeado Iraq en 1991. El padre de Salman hizo que toda la familia durmiera en un mismo cuarto, para que todos sobrevivieran juntos, o murieran juntos. Él todavía tiene pesadillas sobre las sirenas del raid aéreo.
O quizás yo sea huérfana como Alí, que tenía tres años cuando su padre murió en la Guerra del Golfo. Alí escarbó en el polvo que cubre la tumba de su padre, cada día, durante tres años, diciéndole: "Todo está bien papito, tú ya puedes salir, los hombres que te pusieron ahí ya se fueron". Bueno, Alí, estás equivocado. Parece como si esos hombres estuvieran de vuelta. O quizás, yo pueda hacerlo en una pieza, como Luay Majed, que recuerda que la Guerra del Golfo significa que él no tiene que ir a la escuela y puede quedarse tan tarde como quiera. Pero hoy, sin educación, él trata de vivir vendiendo periódicos en la calle.
Imagine que estos son sus niños -o sobrinos o sobrinas o vecinos-. Imagine a su hijo gritando desde la agonía de un desmembramiento severo, pero usted no puede hacer nada para que su dolor sea menor o confortarlo. Imagine a su hija llorando bajo los escombros de un edificio derrumbado, pero usted no puede alcanzarla. Imagine a sus hijos vagando por las calles, hambrientos y solos, después de haberlo visto morir a usted ante sus ojos. Este no es un cine de aventuras o una fantasía o un juego de video. Esta es la realidad para los niños en Iraq. Recientemente, un grupo internacional de investigadores fue a Iraq para encontrar cómo los niños serían afectados por la posibilidad de la guerra. La mitad de los niños con los que ellos hablaron le dijeron que no veían la posibilidad de seguir vivos. Incluso muchachos verdaderamente pequeños conocen sobre la guerra y les preocupa.
Uno de cinco años, Assem, la describió como "cañones y bombas y el aire será frío y caliente y nos quemaremos mucho". Aesar, de 10 años, tenía un mensaje para el presidente Bush: quería que él conociera que "una gran cantidad de niños iraquíes morirán. Usted lo verá por la televisión y entonces usted se arrepentirá".
En la escuela primaria me enseñaron a resolver los problemas con otros niños no golpeándolos o poniéndoles nombretes, sino hablando y usando mensajes "T". La idea de un mensaje "T" es hacer que la otra persona comprenda cuán mal te sientes con las acciones de él o de ella, de forma que esa persona pueda simpatizar contigo y deje de hacerlo. Ahora yo le voy a dar a usted un mensaje "T". Solo que va a ser un mensaje "We" (nosotros). "We" como todos los niños en Iraq que esperan indefensos porque algo malo va a suceder. "We" como los niños del mundo que no toman ninguna de las decisiones pero tienen que sufrir todas las consecuencias. "We" en todos cuyas voces son muy pequeñas y están muy lejos para hacer oír.
Sentimos miedo cuando no sabemos si estaremos vivos al día siguiente.
Sentimos ira cuando la gente quiere matarnos o injuriarnos o robar nuestro futuro.
Sentimos tristeza porque todo lo que queremos es una mamá y un papá que esté aquí al día siguiente.
Y, finalmente, nosotros nos sentimos confundidos porque ni siquiera sabemos qué hemos hecho mal.
Enviada por: Mercedes Alifano
 
 
Carta del ciudadano británico Terry Jones al diario London Observer
 
Sr Director:
Estoy entusiasmado con la última razón que da George Bush para bombardear Irak: se le agota la paciencia. ¡A mí me pasa lo mismo!
Llevo un tiempo bastante cabreado con el Sr. Johnson, que vive dos puertas más abajo. Bueno: con él y con el Sr. Patel, que regenta la tienda de comida naturista.
Los dos me miran mal, y estoy seguro de que el Sr. Johnson planea algo horrible contra mí, aunque aún no he podido descubrir el qué.
He estado husmeando su casa para ver qué pretende, pero tiene todo bien escondido. Así es de taimado.
En cuanto a Patel, no me pregunten cómo lo sé, el caso es que sé -de buena tinta- que en realidad es un asesino en serie.
He llenado la calle de panfletos explicando a la gente que si no actuamos primero, nos irá liquidando uno a uno.
Algunos de mis vecinos dicen que si tengo pruebas, que vaya a la Policía. Qué ridiculez. La Policía diría que necesitan evidencia de un crimen del que acusar a mis vecinos.
Saldrían con interminables sutilezas y objeciones sobre los pro y los contras de un ataque preventivo, y mientras tanto, Johnson estaría finalizando sus planes para cometer actos terribles contra mi persona, mientras Patel estaría matando gente en secreto.
Ya que soy el único de la calle con un arsenal decente de armas automáticas, me doy cuenta de que es cosa mía mantener la paz.
Pero hasta hace poco ha sido algo difícil hacerlo. Ahora, sin embargo, George W. Bush ha dejado claro que todo lo que necesito es que se me agote la paciencia, ¡y ya puedo tirar hacia delante y hacer lo que quiera!
Y reconozcámoslo, la política cuidadosamente razonada de Bush con respecto a Irak es la única manera de conseguir la paz y la seguridad internacionales.
La única manera segura de parar a los terroristas fundamentalistas suicidas que amenazan a EE.UU. y al Reino Unido es bombardear algunos países musulmanes que nunca nos han amenazado. ¡Por eso quiero volar el garaje de Johnson y matar a su mujer y sus hijos!
Ataquemos primero! Eso le dará una lección. Así nos dejará en paz y dejará de mirarme de esa manera tan absolutamente inaceptable.
El Sr. Bush deja claro que todo lo que él necesita saber antes de bombardear Irak es que Saddam es un hombre desagradable de verdad y que tiene armas de destrucción masiva -aunque nadie pueda encontrarlas-.
Estoy seguro de que tengo la misma justificación para matar a la esposa y a los hijos de Johnson, que tiene Bush para bombardear Irak.
El deseo a largo plazo del Sr. Bush es hacer del mundo un lugar más seguro, eliminando a los "estados peligrosos" y al "terrorismo".
Una intención a largo plazo bien inteligente, porque, ¿cómo diablos se sabe cuándo se ha acabado? ¿Cómo sabrá Bush cuándo ha acabado con todos los terroristas? ¿Cuando todos los terroristas hayan muerto? Pero un terrorista sólo lo es una vez que ha cometido un acto de terror. ¿Qué pasa con los futuros terroristas? Ésos son los que realmente hay que eliminar, porque la mayor parte de los terroristas conocidos, como son suicidas, se eliminan ellos solos.
¿Será acaso que el Sr. Bush necesita acabar con todos los que podrían, quizá, ser futuros terroristas? ¿A ver si es que no puede estar seguro de lograr su objetivo hasta que cada fundamentalista islámico esté muerto? Pero resulta que algunos musulmanes moderados pueden convertirse en fundamentalistas. Tal vez lo único seguro que quepa hacer, según Bush, sea eliminar a todos los musulmanes.
Lo mismo pasa en mi calle. Johnson y Patel son sólo la punta del iceberg. Hay docenas de personas en la calle a las que no gusto y que -lo digo con el corazón- me miran muy mal. Nadie estará seguro hasta que haya acabado con todos.
Mi mujer me dice que a lo mejor estoy yendo demasiado lejos, pero yo le digo que lo único que hago es usar la misma lógica que el Presidente de los Estados Unidos. Con eso le callo la boca.
Igual que le ocurre al Sr. Bush, a mí se me ha acabado la paciencia, y si ésa es razón suficiente para el Presidente, también lo es para mí.
Le daré a la calle entera dos semanas -no, diez días- para que salgan a la luz y entreguen a todos los alienígenas y piratas interplanetarios, a los forajidos galácticos y a los cerebros terroristas interestelares, y si no los entregan de buena gana y dicen "gracias", bombardearé la calle entera.
Tan sensato es esto como lo que se propone George W. Bush. Y al contrario de lo que él pretende, mi política sólo destruirá una calle!.
Aentamente
Terry Jones
 

Traducción de la carta enviada al Presidente de los EEUU por Robert Bowan, Obispo de la Iglesia de Florida, Teniente Coronel y ex combatiente de Vietnam
 
"Señor Presidente:
Cuente la verdad al pueblo, Sr. Presidente, sobre el terrorismo. Si los mitos acerca del terrorismo no son destruidos, entonces la amenaza continuará hasta destruirnos por completo. La verdad es que ninguna de nuestros millares de armas nucleares puede protegernos frente a esa amenaza. Ni el sistema de "guerra en las estrellas" - no importa cuán técnicamente avanzado sea ni cuántos trillones de dólares se hayan gastado en él - podrá protegernos de una sola arma nuclear traída en un barco, avión o auto alquilado. Ni siquiera una sola arma de nuestro vasto arsenal, ni siquiera un centavo de los U$ 270.000.000.000.000 (sí, esos mismos doscientos setenta billones de dólares) gastados por año en el llamado "sistema de defensa", pueden evitar una bomba terrorista. Esto es un hecho militar.
Como Teniente coronel retirado y frecuente conferencista en asuntos de seguridad nacional, siempre cito el salmo 33: "Un rey no está a salvo por su poderoso ejército, así como un guerrero no está a salvo por su enorme  fuerza". La reacción obvia es: "Entonces, ¿qué podemos hacer? ¿No existe nada para garantizar la seguridad de nuestro pueblo? Sí, existe.... Pero para entender eso, precisamos saber la verdad sobre la amenaza.
Sr. Presidente, Ud. no contó al pueblo americano la verdad sobre por qué somos el blanco del terrorismo, cuando explicó por qué bombardearíamos Afganistán y Sudán. Ud. dijo que somos el blanco del terrorismo porque defendemos la democracia, la libertad y los derechos humanos del mundo.
¡Qué absurdo, Sr. Presidente! . Somos blanco de los terroristas porque, en la mayor parte del mundo, nuestro gobierno defendió la dictadura, la esclavitud y la explotación humana. Somos blanco de los terroristas porque somos odiados. Y somos odiados porque nuestro gobierno ha hecho cosas odiosas. ¿En cuántos países agentes de nuestros gobiernos depusieron a líderes popularmente elegidos,  sustituyéndolos por dictadores militares, marionetas dispuestas a vender su  propio pueblo a corporaciones norteamericanas multinacionales? . Hicimos eso en Irán cuando los marines y la CIA derrocaron a Mossadegh, porque él tenía la intención de nacionalizar el petróleo. Y lo sustituimos por el Sha Reza Palhevi y armamos, entrenamos y pagamos a su odiada guardia nacional - la SAVAK - que esclavizó y embruteció al pueblo iraní para proteger el interés financiero de nuestras compañías de petróleo. Después de eso, ¿será difícil de imaginar que existan en Irán personas que nos odien?
Hicimos lo mismo en Chile, hicimos lo mismo en Vietnam, y ahora intentamos hacerlo en Iraq. ¿Y cuántas veces hicimos eso mismo en Nicaragua y en otras repúblicas de América Latina?
Una y otra vez, hemos destituido a líderes populares que deseaban repartir las riquezas de su tierra entre el pueblo que las generó. Nosotros los suplantamos por tiranos asesinos que venderían a su propio pueblo para que, mediante el pago de abultadas propinas para engordar sus cuentas particulares, las riquezas de su propia tierra pudieran ser tomadas por la Dominó Sugar, la United Fruit Company, la Folgers, y por ahí va todo. En cada país, nuestros gobiernos obstruyó la democracia, sofocó la libertad y pisoteó los derechos humanos. Por eso somos odiados en todo el mundo. Por eso somos el blanco de los terroristas. El pueblo de Canadá disfruta de la democracia, la libertad y los derechos humanos, así como el pueblo de Noruega y Suecia. ¿Ud. escuchó hablar de embajadas canadienses, noruegas o suecas eran bombardeadas? Nosotros no somos odiados porque practicamos la democracia, la libertad o los derechos humanos. Somos odiados porque nuestro gobierno niega esos valores a los pueblos de los países del tercer mundo, cuyos recursos son codiciados por nuestras corporaciones multinacionales. Ese odio que sembramos se volvió en contra nuestra para alertarnos en forma de terrorismo, que en el futuro será terrorismo nuclear.
Una vez dicha la verdad sobre la amenaza terrorista, y una vez que se entienda, la solución se torna obvia. Nosotros necesitamos cambiar nuestras costumbres. Librémonos de nuestras armas nucleares (unilateralmente si es preciso) y mejorará nuestra seguridad. Cambiando drásticamente nuestra política exterior, garantizaremos nuestra seguridad interior. En lugar de enviar a nuestros hijos e hijas a todo el mundo para matar árabes (y tan a menudo para morir), con el fin de apropiarnos el petróleo que existe debajo de sus arenas, deberíamos mandarlos para que reconstruyan sus infraestructuras, los provean de agua limpia y proporcionen alimentos a sus niños que mueren de hambre.
En vez de continuar matando diariamente a millares de niños iraquíes con nuestras sanciones económicas, deberíamos ayudar los iraquíes a reconstruir sus centrales eléctricas, sus estaciones de tratamiento de agua, sus hospitales, y todas las otras cosas que destruimos y luego les impedimos reconstruir, bajo amenaza de sanciones económicas. En lugar de entrenar a terroristas y escuadrones de la muerte, deberíamos cerrar la Escuela de las Américas. En vez de promover las revueltas, la desestabilización, el asesinato y el terror alrededor del mundo, deberíamos abolir la CIA y dar el dinero que ella gasta a agencias de asistencia. Resumiendo: deberíamos, en vez de ser malos, ser buenos; y de serlo, ¿a quién le interesaría detenernos? ¿Quién tendría razones para odiarnos? ¿Quién tendría motivos para bombardearnos?
Esa es la verdad, Sr. Presidente. Eso es lo que el pueblo norteamericano  precisa escuchar.
(Robert Bowan voló en 101 misiones de combate en Vietnam. Actualmente es Obispo de la United Catholic Church en Melbourne Beach, Florida)
 

Las notas firmadas no reflejan la opinión de la red ECO Alternativo sino de los autores.
 
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