15 de Enero de 2003
LA VERDADERA HISTORIA
DECLARACIÓN DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE CUBA
El canal de televisión golpista y fascista Globovisión, y otros canales
privados venezolanos, durante el día y la noche de ayer, han estado
repitiendo cada 30 minutos, como promedio, consignas groseramente provocadoras
y mentirosas contra Cuba, suscritas por la llamada Coordinadora Democrática.
Entre los tres objetivos con los cuales esta ha estado convocando a realizar
una manifestación hoy en Caracas, se afirma cínicamente que uno de ellos es
"impedir el regalo de nuestro patrimonio más importante a Cuba".
De esa forma burda se implica
a nuestro país en los asuntos internos de Venezuela.
La nueva y pérfida acción pretende confundir al hermano pueblo venezolano,
tal como lo intentaron en el pasado mes de abril a raíz del fallido golpe de
Estado que secuestró al presidente constitucional Hugo Chávez, recurriendo
una vez más al argumento de que se envía petróleo a nuestro país aunque
Cuba no pague.
He aquí la verdadera historia:
El 30 de octubre del 2000 los Presidentes de Cuba y Venezuela suscribieron
el Convenio de Cooperación entre nuestras naciones, como parte del cual se
firmó el 22 de noviembre de ese propio año el contrato de compra-venta de
petróleo crudo y sus derivados, en el cual se establecieron los términos y
condiciones del suministro de hasta un total de 53 mil barriles diarios por un
plazo de cinco años. Tales términos y condiciones fijados a Cuba son
iguales o menos ventajosos que los pactados para el resto de los países de América
Central y el Caribe, también beneficiarios del Convenio de Caracas.
Los embarques comenzaron en diciembre del 2000 y se ejecutaron sin interrupción
hasta el 11 de abril del 2002, fecha del frustrado golpe fascista. En
ese período se habían recibido 25 millones 589 mil barriles.
Hasta igual fecha, de acuerdo con lo congeniado, se pagaron en efectivo y a
precios del mercado mundial, 439,7millones de dólares. Los pagos aplazados,
según la fórmula pactada, comenzarían a honrarse a finales del
presente año 2003.
La suspensión de los suministros en abril fue exclusivamente una
responsabilidad de los sectores golpistas, de los que formó parte un grupo de
la gerencia de PDVSA. El 5 de abril del 2002 había cuatro barcos esperando
cargar combustibles con destino a Cuba. Tres de ellos estuvieron listos el día
9, pero solo uno de ellos pudo salir en la mañana del 11 de abril. Dos buques
cargados, ya propiedad de nuestra empresa Cuba-Petróleo (CUPET) según
el contrato, fueron vendidos a terceros por decisión unilateral de las
autoridades que operaban PDVSA; el
cuarto nunca fue cargado. Estos hechos ocurrieron dos días antes del golpe de
estado fascista de abril.
Como consecuencia de esta situación, no quedó otra alternativa para Cuba que
salir de inmediato a comprar el petróleo y los derivados que el país requería,
a través de intermediarios y a precios muy superiores agravados por la
urgencia y los altos costos de los fletes impuestos por la distancia, ya que
algunos cargamentos solo pudieron ser contratados en Europa y Africa. Hubo
embarques, incluso, que no se pudieron traer por falta de barcos debido a las
conocidas
limitaciones que impone el bloqueo de los Estados Unidos a las embarcaciones
que tocan puertos cubanos.
Para que se tenga una idea, como consecuencia de esta interrupción en el
abastecimiento del crudo venezolano, fue necesario paralizar la refinería de
Santiago de Cuba, la segunda en
importancia del país, desde abril hasta septiembre, lo que provocó la
importación adicional de derivados con gastos superiores, y recurrir a las
reservas de la nación previstas para situaciones excepcionales. La erogación
extra en divisas convertibles por este solo concepto fue del
orden de los 85 millones de dólares, sin contar las afectaciones que ello
representó a la economía y la población.
En julio del pasado año se llegó a un acuerdo de renegociación con PDVSA
encaminado a reanudar los embarques en agosto, lo que solo se hizo realidad en
septiembre, el cual incluyó el pago injusto que esa empresa impuso a Cuba de
13 millones de dólares por concepto de mora, que fue aceptado por nuestro país,
adoptando una posición de máxima comprensión a las
dificultades del gobierno bolivariano de Venezuela, a pesar de que la
responsabilidad de la demora en los pagos no correspondió en absoluto a la
parte cubana.
Durante el período septiembre-noviembre del 2002 se recibieron otros 4
millones 444 mil barriles, ejecutándose pagos por 96,4 millones, que era el
monto exacto que Cuba estaba comprometida a abonar en ese lapso, lo cual se
produjo sin un solo minuto de atraso.
El pasado 2 de diciembre, en medio de los nuevos intentos golpistas, se
interrumpieron de nuevo los embarques contemplados en el Acuerdo de Caracas,
con consecuencias similares a las
ocurridas en el período abril agosto, es decir, se paraliza la Refinería de
Santiago de Cuba y el país se ve obligado a acudir a intermediarios, a pagar
altos costos, etc., en momentos en que la reducción de la producción en
PDVSA, por demás, ocasionó un incremento de los precios del
petróleo en el mercado mundial y falta física de productos en el área del
Caribe. Los incumplimientos de PDVSA han ocasionado al país daños económicos
superiores a los 200 millones de dólares, justo en el año en que se
conjugaron adversas circunstancias derivadas de la crisis económica mundial,
el bloqueo norteamericano y las cuantiosas afectaciones de tres huracanes, que
por sí solos produjeron pérdidas a nuestro pueblo superiores a 2,500
millones de dólares.
Después de la paralización y el sabotaje de la industria petrolera
venezolana el pasado 2 de diciembre, en la primera decena de enero del 2003
han sido embarcados a Cuba dos cargamentos de petróleo que equivalen, según
cálculos conservadores, a menos del 5 por ciento de lo exportado por
Venezuela tras el sabotaje. Nuestro país no fue el primero, sino de los
últimos en recibirlo. Durante más de un mes no llegó a Cuba un solo
barril de petróleo venezolano del millón y medio de barriles que debíamos
recibir de acuerdo con el
Convenio.
Sin embargo, los malintencionados que propalan la infamia del petróleo que
"Chávez regala a Cuba", no solo olvidan los cientos de millones de
dólares pagados por Cuba a PDVSA, cumpliendo cabalmente sus compromisos mes
por mes, centavo a centavo, con no pocos esfuerzos y sacrificios, y las
afectaciones causadas a nuestra economía al desconocer la cláusula que
obliga a cualquiera de las partes a notificar por escrito el interés de
terminarlo, con no menos de 30 días de antelación al vencimiento del
contrato, sino que ignoran olímpicamente que no existe "regalo"
alguno y que el Convenio de Cooperación suscrito no transita en una sola
dirección y que su materialización beneficia a ambas naciones.
En cambio, ¿cuál ha sido la actitud de Cuba? ¿Ha causado acaso algún
daño a Venezuela? Basten solo cuatro ejemplos, entre otros que pudieran
exponerse, de la cooperación de Cuba con ese hermano pueblo venezolano.
Un total de 748 médicos, enfermeros y técnicos de la salud cubanos ha
prestado servicios gratuitamente en lugares peligrosos y en las más
intrincadas regiones del territorio venezolano
donde no existían dichos servicios, los cuales han salvado numerosas vidas y
restablecido la salud a decenas de miles de venezolanos. Gracias
al abnegado esfuerzo de esos médicos, la mortalidad infantil en los lugares
donde ellos trabajan se ha reducido de 19,5 a 3,9 por mil nacidos vivos, índice
mejor incluso que el de cualquier país desarrollado del mundo.
En la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas cursan estudios de forma
igualmente gratuita, junto a otros miles de jóvenes latinoamericanos, 380 jóvenes
venezolanos, en su inmensa mayoría de origen humilde, que a la vuelta de unos
pocos años retornarán a su patria convertidos en profesionales que por su
formación, entrega y valores éticos y morales, están llamados a transformar
radicalmente los indicadores de salud donde laboren. A la casi totalidad
de ellos le hubiera sido imposible cubrir los costos de sus carreras
universitarias, y difícil, casi imposible, le hubiera sido al Gobierno de
Venezuela destinar una cantidad nunca inferior a 70 millones de dólares para
formarlos en Estados Unidos, Europa u otro país con índices de salud
similares a los de Cuba.
En instituciones cubanas de la salud han sido atendidos gratuitamente 3 042
pacientes venezolanos, en su mayoría por graves patologías y traumáticas
afecciones, cuyos tratamientos, incluidas no pocas intervenciones quirúrgicas
de elevada complejidad, exámenes, medicamentos, etcétera, hubieran
costado al Gobierno venezolano decenas de millones de dólares.
Sumados los servicios gratuitos prestados por Cuba, su valor, calculado
conservadoramente, se elevaría a más de 100 millones de dólares en apenas
dos años.
Nos basta la recuperación de la inmensa mayoría, las vidas salvadas, los niños,
jóvenes y adultos que, por ejemplo, han vuelto a caminar, el cariño y el
agradecimiento con que dejan nuestro país. Pero, a fuerza de honestos, valdría
saber cuántos de quienes hoy difaman de Cuba impulsarían y sostendrían económicamente
un programa semejante a sus coterráneos, aunque fuera con sus propios
profesionales y en sus propias instituciones de salud.
En numerosas ciudades y zonas de Venezuela han laborado 600 entrenadores y
otros técnicos deportivos contratados, como parte del esfuerzo del Gobierno
bolivariano de Venezuela por impulsar el desarrollo de la educación física y
el deporte en su población. Por esta cooperación no gratuita, Cuba ha
recibido ingresos muy inferiores a los que, como promedio, cobrarían
como honorarios una cifra similar de especialistas de otras naciones o de su
propio país, si pudieran contar con ellos.
Pésele a quien le pese, por mucha mentira que se divulgue, por mucha campaña
que se despliegue, la verdad no podrá ser ocultada a los venezolanos y al
mundo, que conocen la solidaridad y la generosidad de Cuba y su pueblo.
El fascismo, inescrupuloso y repugnante, no puede conocer de estas cosas.
Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Enero 9 del 2003.
Las notas firmadas no reflejan la opinión de
la red ECO Alternativo sino de los autores.