18 de abril de 2003
DEFENDER LA ESPERANZA Y LA
IDENTIDAD
LA MARCHA DEL 24 DEBE SERVIR PARA DEFENDER UN MODO
DE VIDA, LA ESPERANZA Y UNA IDENTIDAD QUE SE SUSTENTA EN UNA GRAN DIVERSIDAD
El día 24 de abril tendrá lugar la primera
marcha nacional contra el remate de la Patagonia. Para hablar de éste y otros
temas vinculados, nos reunimos con Miguel, integrante de la comunidad mapuche
y de la Mesa de Trabajo de los Pueblos Originarios.
-¿La marcha del 24 de abril es una marcha de los
pueblos indígenas?
-No, no es solamente una marcha de los pueblos aborígenes. Los pueblos
originarios vamos a estar encabezando la columna, pero es una marcha de todo
el pueblo argentino. Han comprometido su presencia hasta el momento la CCC, el
MTD Aníbal Verón, asambleas barriales, otras corrientes piqueteras, la CTA y
dentro ella un sinnúmero de organizaciones como CTERA, trabajadores del
estado. Esta es la gente que va a marchar además de toda la gente del pueblo
que no está adherida a ninguna de estas organizaciones (que es la gran mayoría)
y a los cuales hemos convocado para que participen activamente.
-¿Por qué se eligió esta fecha para hacer la
marcha? ¿Existe una coincidencia con la finalización de la década de los
pueblos indígenas?
-Esta fecha fue elegida porque el 24 de abril termina la década de los
pueblos indígenas institucionalizada por la ONU que comenzó allá por el año
1993, y en que la ONU recomienda a los estados que avancen en tratar de
equilibrar la balanza para que los pueblos originarios tengan resolución a la
mayoría de sus problemas, siendo estas poblaciones dentro de la balanza el
sector que está más descompensado en términos de derechos. La década
termina ahora y en general el balance que hacen los pueblos indígenas no es
bueno, ya que los estados nacionales no han avanzado en este sentido. Por el
contrario, lo que se puede constatar es un retroceso. En el caso del estado
argentino, ellos firmaron el convenio 169 de la OIT, ratificaron ese convenio,
pero el mismo no se ha podido aplicar. Para que tenga una aplicación gran
parte de ese convenio tiene que adecuarse según las normas jurídicas de cada
país.
-¿Tenés información de otras movilizaciones que
se estén preparando en otras partes del mundo?
Si bien la década de los pueblos indígenas se da en el marco mundial, no
sabemos si en otros lugares se va a llevar adelante algo parecido. De hecho,
creería por la información que tenemos hasta el momento que no va a haber
nada, posiblemente por las distintas realidades que tiene cada una de estas
comunidades en cada país. Nosotros particularmente consideramos que en esta década
de los pueblos indígenas no se ha avanzado en nada; por el contrario, se ha
seguido retrocediendo, se ha seguido profundizando esta brecha de injusticias,
de desigualdades.
-¿No se había hecho antes otra movilización
vinculada con la década de los pueblos indígenas?
No, esta es la primera y posiblemente con esta marcha la gran mayoría de la
población va a tomar conocimiento de que existió una década de los pueblos
indígenas. Estaba más que nada confinada al conocimiento de algunos pequeños
sectores indígenas, organizaciones indigenistas, algunas organizaciones políticas
y el gobierno, pero el pueblo tiene un total desconocimiento de la existencia
de esta década, porque entre todas las cosas que no se cumplieron respecto al
convenio 169, fue el hecho de no haberle dado suficiente publicidad y difusión
a la existencia de este convenio.
-Además de la comunidad mapuche, comunidad a la
que perteneces vos ¿qué otras comunidades van a participar?
-Van a participar comunidades de todo el país. Nosotros vamos a estar junto a
un pequeño sector de representantes de otros pueblos, pero los movimientos
piqueteros también van a traer sus expresiones indígenas. Es interesante,
porque muchas de estas organizaciones (por esta modalidad de trabajo que ellos
tienen) han ido incorporando indígenas. Entonces van a venir muchos hermanos
tobas, guaraníes pero integrando parte de estas organizaciones piqueteras.
-¿Cuáles serían las consignas de esta marcha?
-En realidad, más que consignas los mapuches planteamos esta campaña desde
su comienzo para hacer frente a una agresión; y a una agresión se le hace
frente con una actitud nacional. Por un lado, una actitud nacional del pueblo
argentino en su conjunto que es mayoría en términos numéricos (lo cual no
quiere decir mucho tampoco en términos de conciencia) y por el otro que también
los mapuches (que estamos fragmentados, divididos, colonizados por cuestiones
religiosas, políticas) tengamos una actitud nacional. Es decir, que los
mapuches de la provincia de Buenos Aires y otras áreas entiendan que el
peligro en el que están las comunidades del sur o la agresión de la que están
siendo víctimas, es una agresión al conjunto del pueblo o de la nación
mapuche. Entonces se trata de tener una actitud nacional mapuche y que esta
actitud también se vea reflejada en una actitud nacional del pueblo
argentino.
-¿Cómo se vincula la marcha con temas como el
ALCA, la invasión a Irak?
-Esta marcha no nace a partir del tema del ALCA o de la invasión a Irak, pero
obviamente tienen alguna relación. Lo que está sucediendo en la Patagonia es
un proceso de baja intensidad, digo de baja intensidad porque todavía no han
desembarcado los marines con sus tanques y su maquinaria bélica como lo han
hecho en Irak para apoderarse del petróleo. En la Patagonia aún no han
tenido la necesidad de hacerlo. En Irak hay un pueblo resistiendo militarmente
a esta invasión que los norteamericanos han disfrazado con otro nombre. Acá
en cambio al capitalismo mundial se le han facilitado las cosas porque hay una
clase política colonial, un poder judicial colonial, medios de difusión
también funcionales a la colonización; es decir, un amplio poder o aparato
colonial que hace que esta situación de avance se venga dando sin ningún
problema. El congreso ha legislado casi en un consenso en este proceso de
entrega de la Patagonia, sino cómo se explica que gente como Benetton, Jeremy
Irons, Silvestre Stallone, y tantos otros, además de fundaciones de todo tipo
estén comprando tierras bajo diversos títulos pero que forma parte de este
despojo de baja intensidad con plena aceptación de la clase política y con
una total indiferencia del pueblo argentino en general. Esta situación recién
ahora ha ido tomando estado público y vemos que la gente está mirando todo
esto con mayor atención. Pero en realidad se trata de un proceso, de un plan
sistemático que lleva unos cuantos años donde la clase política
colonialista ha ido subastando las diversas provincias con sus recursos.
Entonces en esencia tiene muchas similitudes con lo que está pasando en Irak
pero es diferente, y en parte ello se debe a que acá en vez de encontrar una
resistencia han encontrado una funcionalidad por parte de la clase política,
del poder y de sus socios criollos que siempre han salido beneficiados.
-En Esquel hubo un plebiscito y la gente dijo no a
la mina. En tu opinión, ¿qué peso va a tener la decisión de un pueblo para
parar este megaproyecto minero?
-El conflicto con la empresa Meridian Gold en Esquel ha jugado un papel muy
importante. Con el conflicto de la mina se ha exteriorizado y se ha instalado
el debate sobre estas cuestiones de las que venimos hablando. Creo que hay que
destacar algunas cosas. Por un lado, creo que los mapuches (por historia, por
conciencia) fuimos uno de los primeros sectores que salió a denunciar esta
situación. El 11 de octubre del año pasado, un grupo de comunidades de la
zona andina hizo un corte de ruta, en una ruta nacional de Esquel, y el
sentido de este corte de ruta era justamente denunciar este proceso de remate
de la Patagonia y el tema minero. A partir de ahí, esto comienza a tomar más
fuerza y logra una expresión bastante significativa en lo que es la asamblea
de los vecinos de Esquel por el "no a la mina". Nosotros como
mapuches, como comunidades tenemos nuestra propia forma de organización. No
hemos formado nunca parte de la asamblea del "no a la mina", porque
ésta fue nuestra posición desde un principio. Nosotros no caímos en esos
debates economicistas que hubo en torno a la mina, como el de pensar que si
dejara algo de dinero o si se pudiera utilizar otra sustancia que sustituyera
al cianuro tal vez convendría realizar la explotación minera.
La misma asamblea pasó por distintos momentos de comprender, de decir, de
explicitar todo esto. Las comunidades mapuches, por el contrario tuvieron una
posición muy firme desde el primer momento. Una vez aclarado esto, debemos
decir que la asamblea por el "no a la mina" desempeñó un papel muy
importante. Logró poner a un sector de la población de Esquel que es la
clase media de este lado; es decir, del mismo lado del que estábamos
nosotros. Pero desde el punto de vista de los planteamientos son lugares
distintos.
-¿Por qué hablas de planteamientos distintos? ¿Tiene
esto que ver con distintos momentos de concientización?
- Para nosotros el tema de la mina va mucho más allá del medio ambiente.
Para nosotros es una cuestión de principios. Nosotros no podemos aceptar que
se haga tamaño desastre ahí en ese territorio. No es sólo una cuestión
ambientalista. Tiene que ver con el pensamiento mapuche. No es solamente
cuidar que no nos contaminen el agua o a nosotros, sino lograr que nada de ahí
sea modificado porque la naturaleza lo hizo así, lo construyó de esa manera
y así tiene que seguir. Y el hombre tiene que tratar de adecuarse a esa
realidad. En ese sentido se parte desde otro lugar, pero ambos planteamientos
tienen sentido, el ambientalista y el que parte de la cosmovisión mapuche. De
alguna manera, el planteo ambientalista tiene que ver también con otra lógica
que toma en cuenta a la naturaleza, cosa que el pensamiento occidental no
hace, pero el tema ambiental es también un aporte que ha salido de las
tradiciones de los pueblos indígenas. Por eso, la posición mapuche es una
posición de principios. No es una posición que parte del medio ambiente ni
mucho menos de la cuestión económica.
-Ustedes en febrero en Esquel tuvieron la
oportunidad de conocer algo del impacto ambiental que produjo la minería en
otros países como Perú. ¿Por qué no nos contás algo de esa experiencia?
-La Meridian Gold en todo este tiempo no hizo otra cosa que mentir, no
hizo otra cosa que hacer propaganda, trayendo gente ligada a la minería de
Perú y poniendo esta experiencia como ejemplo para hablar de las bondades de
la mina y para decir que no iba a contaminar ni a provocar ningún problema.
En Perú justamente el impacto que ha dejado la minería ha sido tan grande
que en algunos aspectos es irreversible. Nosotros lo sabemos porque también,
en la medida de nuestras fuerzas o capacidad, pudimos traer al otro sector, es
decir a los afectados por la minería, que justamente vinieron a decir lo
contrario, con documentación, con fundamentación, con estudios hechos por el
estado peruano, por la dirección de minas del Perú. Entonces, lo destacable
es que la población de Esquel poco a poco fue elevando su nivel de información
y fue definiendo su posición. Yo no puedo decir que la decisión estuvo
mediatizada sólo por el debate económico y ambiental, sino que también se
generó un gran temor por parte de la población. Hay cosas que no se alcanzan
a entender en su totalidad porque el tema de la minería es complejo y sobre
todo cuando se habla muy técnicamente, muy científicamente. En estos
procesos el cianuro se va mezclando con otras sustancias, con otros elementos
y se va produciendo la contaminación a corto plazo, a mediano plazo y a largo
plazo, incluso años después de que las mineras se van del lugar. Entonces
creo que lo rescatable es que más del 80% de la ciudadanía de Esquel logra
sobreponerse a estos 2 ejes, el económico y el ambiental, y ver más allá. Y
esto si además se tiene en cuenta que la Meridian Gold hace mucha propaganda
hacia la población desocupada diciéndole que va a traer trabajo y solución
a sus problemas, y la población a pesar de su realidad de desocupación
entiende que está mal pero dice no. Dice: 'estamos mal, queremos trabajar
pero no vamos a aceptar cualquier cosa ni vamos pagar cualquier precio por
ello'. Eso es lo que me parece que es más importante destacar. Por otro lado,
hay un gran temor. Esta gente de Perú trajo videos, cuyas imágenes, la
verdad, eran escalofriantes. La gente lo pudo empezar a ver y visualmente tuvo
que empezar a tomar contacto con esta realidad y sin entrar en debates
vergonzosos como son que la minera se lleva todo, no deja nada. Otra de las
grandes mentiras de la minería es que abre fuentes de trabajo. No, no es
verdad. Hoy la minería produce más desocupación que el trabajo que da. Por
un lado, uno debe tomar en cuenta el impacto que tiene la minería sobre una
zona donde la gente vive de la agricultura, de la ganadería, actividades que
se ven afectadas por la actividad minera, además de que la cantidad de gente
que ocupa la minería es mínima porque actualmente es una minería de alta
tecnología que ocupa muy poca mano de obra y la mano de obra es calificada.
Por lo tanto, estos grandes sectores populares quedan fuera de ser captados
por la minería. Argentina, además no es un país minero, no tiene mineros,
por lo tanto lo más probable y lo que ya se sabía era que la gente que iba a
venir a trabajar a la mina era gente de otros países: Chile, Bolivia, Perú,
por ejemplo.
-Las consecuencias van más allá del impacto
ambiental...
-Sí, por eso además del impacto ambiental, hay que tener en cuenta el
impacto social. La minería, cuando se está hablando de explotación de oro,
lo más probable es que provoque lo que se ha dado en llamar "la fiebre
del oro", y en un país que tiene una gran desocupación lo más probable
es que la gente, con todo el nivel de desinformación que hay y cuando lo que
se publicita es que la mina va a abrir puestos de trabajo, se traslade allá.
Entonces frente a esta situación, una población de una determinada cantidad
de personas con un número de desocupados, va a cuadruplicar el número de
desocupados. Además, la minería generalmente aumenta y fomenta la prostitución
y favorece la instalación de gente que ni siquiera va a trabajar, sino que va
a vivir del trabajo de otras personas. Por eso, desde el punto de vista social
también la sociedad se iba a ver profundamente transformada y el problema
social se iba a profundizar.
-O sea que hablaríamos de impacto ambiental,
social, sobre la salud...
-Todo, porque hay impacto a corto, a mediano y a largo plazo.
-La gente dijo no, pero ¿cómo sigue el tema?, si
se tiene en cuenta que los gobiernos no siempre suelen tener en cuenta la
opinión de la gente.
-En este caso, los mapuches hemos sido bastante claros con respecto a este
tema. Acá no se está luchando contra una mina. Se está luchando contra un
megaproyecto minero que abarca toda la cordillera de los Andes; se está
luchando contra transnacionales muy poderosas. El pacto minero
chileno-argentino fue el que dio carta blanca para que todo el territorio
patagónico de ambos lados quedara sujeto a la depredación por parte de las
transnacionales. Hoy día estamos luchando contra el poder mundial. La mina es
sólo un símbolo de esa lucha. Nosotros no estamos luchando contra una
empresa minera, sino contra la minería a nivel mundial. Hay empresas mineras
muy grandes, muy poderosas que están en todo el mundo. Y justamente el
tratado minero les garantiza a ellos que no van a tener problemas para hacer
lo que están haciendo, y en el caso que lo tengan el estado les
garantiza una indemnización, y esas indemnizaciones son millonarias. Creo que
nos vamos a ver enfrentados a una lucha muy fuerte donde el estado va a
intervenir con todas sus fuerzas y con todo su aparato colonial para que esta
mina se instale. Frente a esto la única respuesta posible es nacionalizar el
conflicto; es decir, que deje de ser un asunto de los chubutenses y que sea un
asunto de todo el pueblo argentino y también parte de la lucha que todos los
pueblos vienen oponiendo a este avance de la dominación imperialista.
-¿A través de esta movilización se intenta
concientizar a la gente de estos problemas?
-El tema hay que instalarlo en la sociedad, hay que estremecer frente a esto
que se viene. Porque no es solamente la mina, acá están en juego importantes
recursos como las aguas dulces, sobre lo cual se viene diciendo que Estados
Unidos y el poder mundial han puesto sus ojos. Hace poco se hizo la cumbre de
Kyoto convocada por el Banco Mundial justamente para repartirse el agua que
hay en el mundo. Va a ser un recurso escaso en muy poco tiempo. En la
Patagonia la hay y mucha: están los hielos continentales, las cuencas acuíferas,
los ríos, la Antártida. Entonces ellos están viendo un gran negocio, pero
también una especie de Arca de Noé, porque un lugar así con todas esas
cualidades es para ir a salvarse desde muchos puntos de vista. Yo creo incluso
que hablando de las migraciones futuras, los países de Europa tienen la
mirada puesta en la Patagonia.
-¿Podríamos ampliar algo más de la
convocatoria?
-La marcha está convocada a las 15 hs. en Plaza Congreso para terminar en
Plaza de Mayo. Se ido sumando mucha gente y muchas organizaciones. El espíritu
que nos anima a nosotros es lo que decía al principio, y yo personalmente
quisiera que fuera una marcha en la que los argentinos marcharan con un solo
distintivo que fuera su bandera y que cada nación aborigen marchara con su
bandera y fuera ese el mensaje que le entregáramos al poder. Es decir, que
estamos fragmentados en muchas partes con respecto a muchos temas pero frente
a este tema vamos a ser uno solo. Ese sería el mensaje. NO AL REMATE DE LA
PATAGONIA, NO AL ALCA, NO A LA CLASE DIRIGENTE COLONIAL, NO A LA GUERRA, NO AL
IMPERIALISMO, NO A ESTE PLAN DE DOMINACIÓN DEL MUNDO. Pero no solamente un
no, sino que también al otro día de la marcha podamos decir sí a algo.
NO A LAS MINAS, NO AL DESPOJO, NO A TODA ESTA LOGICA DE DEPREDACIÓN Y
DESTRUCCIÓN DEL CAPITALISMO, pero digamos sí a otra cosa que nos pueda aunar
y eso empecemos a debatirlo.
-En tu opinión, ¿qué debate abre el conflicto
en Esquel?
-Mirá, yo creo que otra de las cosas importantes de lo de Esquel, otra
lectura es que con alguna gente nosotros ya veníamos hablando sobre el tema
ambiental, y el momento en que este tema iba a ocupar un lugar importante en
la agenda de la sociedad. Algunos, los más optimistas pensaban de acá a 15 años.
Creo que por eso también han aparecido carreras afines a estos temas (ecología,
medio ambiente), justamente preparando a la gente para cuando apareciera esto
en la agenda.
En la lucha contra la minera el eje que se impuso no fue el economicista sino
más bien el eje ambiental. Pero a su vez, para nosotros los mapuches más que
una cuestión ambiental solamente es una cuestión cultural, porque también
significa defender un modo de vida. Esquel instala este debate en el orden más
importante. Esa es una de las partes más importantes de la lucha del conjunto
del pueblo de Esquel y la comarca andina contra la minera. Porque todos estos
sectores de la comarca andina que viven de la agricultura veían con terror la
instalación de la mina.
Nosotros, los mapuches, la llamamos lucha cultural, porque tiene que ver con
defender un modo de vida. También todo el pueblo de Esquel defiende ese modo
de vida. Un porcentaje muy alto de la población está formada por gente que
se ha ido de Buenos Aires u otras grandes ciudades y ha elegido ese lugar para
vivir, formar su familia, criar a sus hijos. Y entonces lo que se defiende es
un modo de vida. Y creo que esto también debería ser leído como algo
importante. Hoy en día ha aumentado la carne, la harina, algunos productos
que eran básicos en la dieta de la población Argentina y a cambio nos
proponen la soja. Entonces a veces también se da ese debate ambientalista.
Decimos que no queremos la soja porque contiene transgénicos y en ningún
momento decimos que no queremos la soja porque culturalmente no es nuestra,
porque no forma parte de nuestra cultura alimentaria. Me gustaría que la
gente defendiera su modo de vida, su alimentación básica, todas cosas
vinculadas con su cultura. Por ejemplo, la trucha para los porteños puede ser
un lujo, pero para la gente que vive en el sur no es un lujo porque está ahí.
Por eso defender la dieta alimentaria también es defender nuestra cultura,
parte de nuestro modo de ser. No pongamos en cuestión si la soja o las
milanesas de lombrices son buenas o malas, quizás para otros pueblos, para
otras culturas sean buenas, pero no para nosotros. Poco a poco también
estamos siendo despojados de nuestra alimentación y las generaciones
futuras van a pagar las consecuencias de estos cambios bruscos que nos quieren
imponer, que no son cambios naturales o que los pueblos llevan adelante por
decisión propia, sino que es una imposición que se les hace. Entonces yo
creo que hay muchas enseñanzas que deja Esquel en esta lucha con la minera.
Una de ellas es que es posible juntarnos todos y parar la instalación de la
mina, el remate de la Patagonia y revertir estas situaciones; y que esa
defensa de un modo de vida, de una cultura, de una manera de ser (que instala
en definitiva el tema de quiénes somos), se traslade a la marcha, a la campaña
contra el remate de la Patagonia y empecemos a defender lo que queremos ser.
Sabemos que no queremos muchas cosas, pero debemos defender lo que queremos y
apropiarnos de ello. Hay muchas cosas que nos quieren cambiar, que nos quieren
imponer, entonces la marcha no sólo instala el tema del remate de la
Patagonia en crudo sino que también instala una esperanza y una búsqueda de
identidad que se sustenta sobre una gran diversidad.
Las notas firmadas no reflejan la opinión de la
red ECO Alternativo sino de los autores.
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