CÓMO
LA CIA CONTROLA PETRÓLEOS DE VENEZUELA
por: Ralph Alexander Foster y Tulio Monsalve
Brecha. Uruguay.
Intesa, empresa que integra Petróleos de
Venezuela (PDVSA) con la estadounidense SAIC, controla toda la información de
la estatal venezolana. Fue un proyecto promovido por la llamada "nómina
mayor" y pone en manos de SAIC, fachada de organismos de seguridad
estadounidenses, toda la información e inteligencia.
Intesa nació en 1999 de la unión de PDVSA y la
trasnacional Science Applications International Corporation (SAIC) para crear
una empresa de outsourcing en materia de informática. El capital inicial lo
aportó Venezuela, que sólo tuvo derecho al 40 por ciento de las acciones. La
misión de la empresa -obviamente no la que se publicitó- era la de controlar
la información de todas las computadoras de PDVSA. La justificación fue que
bajo ese esquema los costos en los servicios de computación descenderían drásticamente.
Pero no sucedió así, y en estos momentos SAIC cobra a su socia PDVSA cerca
de 80 millones de dólares.
Lo más importante es que Intesa controla toda la
información vital de PDVSA. La maneja y hasta la puede intervenir a voluntad
y sin reparos. Sus servidores alojan todos los datos financieros, técnicos,
presupuestarios y de negocios de la empresa. Puede, tal y como amenazan
regularmente, hasta hacerla desaparecer creando un caos de magnitudes
inusitadas. En el mundo tal actitud no sorprende: SAIC suele actuar de forma
arbitraria e impune.
Las ganancias anuales de SAIC son de 2 mil
millones de dólares y en un 90 por ciento provienen de contratos con el
gobierno estadounidense en el área de defensa e inteligencia. El giro actual
de negocios de Intesa en América Latina es de más 300 millones de dólares y
es la empresa más grande en provisión de servicios de tecnología de
información en la región.
Su presidente en Venezuela es Pablo Orsolani,
empresario que tiene muchos negocios, como la construcción -con su socio
Foster Wheelers- de una planta productora de hidrógeno (sirve para reducir
contenidos de azufre en el petróleo para mejorar su calidad y precio) al
costo de 50 millones de dólares. Lo malo es que todos son con PDVSA y siempre
con su socio SAIC.
UN EQUIPO DE ASALTO
El control en el campo de la informática de PDVSA
lo mantiene Intesa, que es un proyecto promovido por los "expertos"
de la llamada nómina mayor de la empresa estatal venezolana. A estos gerentes
parece que ya no les alcanza con tener el control informático de la estatal,
sino que tienen pretensiones políticas, para lo cual se han asociado a
algunos financistas venezolanos como Tobías Carrero Nácar (Multinacional de
Seguros), y tienen como mentor y orientador político a Luis Miquilena, quien
fue ministro del Interior del gobierno de Hugo Chávez y presidente de la
Asamblea Nacional Constituyente.
Este equipo busca varios objetivos: controlar la
información y los negocios de la industria; vigilar la dirección política
del saboteo petrolero, mantener relación con los grupos de poder económico y
político asociados a SAIC en Estados Unidos; y dar cohesión a los intereses
de los empresarios criollos cuya meta es mantener sus negocios con la
industria o los que deriven de la futura liquidación de PDVSA.
SAIC, socia de Intesa, está sindicada en Estados
Unidos como poseedora del cuerpo directivo más selecto de los ex militares de
inteligencia del ejército. Cuenta entre sus administradores a antiguos
secretarios de Defensa, como William Perry y Melvin Laird, y los más
importante ex directores de la CIA, John Deutsch y Robert Gates, entre otros.
Actualmente tiene como administradores al general
Wayne Downing (quien fue comandante en jefe de las fuerzas especiales de
Estados Unidos), al general Jasper Welch (ex coordinador del Consejo Nacional
de Seguridad), y al almirante Bobby Ray Inman, ex director de la Agencia
Nacional de Seguridad y antiguo director de la CIA.
El actual presidente de SAIC, J R Beyster, es
miembro del Comité Asesor de Seguridad en Telecomunicaciones. Se trata de una
pieza importante en el sistema de identidad y seguridad nacional
estadounidense, un organismo transversal de 30 personas que reúne a los
diferentes miembros de los servicios secretos de Estados Unidos, y que está
asociado con los dueños de las sociedades privadas de producción de tecnologías
vinculadas a las comunidades de control y espionaje de las comunicaciones.
Además, SAIC es la encargada de desarrollar el
sistema informático de defensa del Departamento de Defensa de Estados Unidos,
y está instalada en los centros de decisión de las principales empresas
petroleras del mundo, como bp-Amoco, la principal competencia internacional de
PDVSA. SAIC ha ganado los contratos más importantes para el diseño de los
sistemas de defensa y ataque aeroespacial mundial del gobierno de Estados
Unidos. No hay forma militar que no conozca y controle.
NOMBRES QUE DAN MIEDO
Sin duda es por el nombre de sus directores que
SAIC ha conseguido sus contratos con la administración estadounidense. Veamos
algunos de ellos: almirante Bobby Inman, director principal de la CIA; Melvin
Laird, secretario de Defensa del ex presidente Richard Nixon; general retirado
Max Thurman, comandante de la invasión de Panamá, y Donald Hicks, jefe de
investigaciones del Pentágono. A estos "tradicionales" hay que
agregar nuevos miembros del directorio: Robert Gates y John Deutsch, ex
directores de la CIA; y William Perry, ex secretario de Defensa.
Hay muchas preguntas que surgen. Por ejemplo ¿por
qué nunca se han discutido las bases de la negociación realizada para crear
a Intesa?; ¿cuáles son los beneficios que produce Intesa a PDVSA? No se sabe
a ciencia cierta quién representa a Intesa en Venezuela ni quién tiene el
control de Intesa dentro de PDVSA. Tampoco quién es el correo entre los
intereses de Intesa y los grupos estadounidenses del más alto poder, aunque
pareciera ser el ex presidente de la estatal venezolana y actual asesor de
Bush en materia energética, Luis Giusti.
Una pregunta común en Washington es cómo se
relaciona esta empresa con una serie de personas de la estatal petrolera
venezolana y qué papel ha jugado la embajada venezolana en la capital
estadounidense en este proceso.
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